Abril 16, 2015 4

Portadas

Por Javier en General

Dieciocho años después, lo mejor del Newseum —el museo de las noticias— de Washington sigue siendo su colección de portadas. Alrededor se suceden muestras temporales con munición de grueso calibre, pero sólo en la silenciosa colección permanente de portadas encuentra uno el pálpito de la historia, que ilumina la demasiada penumbra de la sala.

Porque una portada no sólo es la foto fija de un día: es el espejo en el que nos podemos mirar y reconocer incluso muchos años y siglos después de haber sido publicada.

Desde que el mundo es mundo, el día tiene 24 horas y los humanos lo ordenamos todo según haya luz u oscuridad. Ni la sensacional invención de la electricidad ni la necedad del tristemente converso Pedro J. Ramírez han conseguido doblegar esta jerarquía natural de las cosas. A la noche le sigue el día, al descanso la actividad. Y así hasta que el mundo deje de ser mundo.

No, no es una excepción el periodismo. Nos pongamos como nos pongamos, se ponga como se ponga el director de El Español, el día seguirá teniendo 24 horas y el orden diurno seguirá siendo el más lógico —y más conveniente— para contar qué hacemos y cómo vivimos. Y para entenderlo. Necesitamos una mínima perspectiva para entender: la que da el día. No es verdad que el periodismo sea igual a simultaneidad. El mejor periodismo casi nunca es simultáneo. Ni tampoco asambleario. Ni tecnológico. No es el que abre puertas a discreción sino que el que las va cerrando, suavemente o a trompazos, indicándonos así el camino.

Una portada de periódico es un prisma mágico que genera en sus lectores la ilusión de poder capturar 24 horas del devenir histórico. Es memorable, que significa “recordable”, y por eso mismo “capturable”. Gracias a las portadas, el torbellino de acontecimientos que sucedió ayer cobra perfiles reconocibles hoy. Una portada nos ancla, nos hace el mundo más familiar y manejable. Nos permite además revisitarlo cuando queramos y recordar el perfume de los días.

Me acuerdo perfectamente de algunas portadas memorables de los diarios de mi rincón: la del primer Tour de Induráin, la de la última entrevista de don Juan de Borbón, la de su agonía con coma… También me acuerdo de otras portadas históricas, las tengo muy vivas en mi memoria: las de la guerra de Cuba y Puerto Rico en la prensa estadounidense (Pulitzer: The World, Hearst: New York Herald); la del naufragio del Titanic y la de la proeza de Lindberg en The New York Times; las de la llegada del hombre a la Luna; la de la dimisión de Nixon en The Washington Post; las de la muerte de Franco, las de atentados terribles, las del gol de Iniesta en la prensa española…

Justo lo contrario de las portadas digitales, que son inasibles, inexpresivas, incomunicables. Paradójicamente, incompartibles. En todos estos años no consigo recordar ni una sola portada digital. ¡Ni una! Me pregunto, inevitablemente: ¿cómo revisitarán la Historia los investigadores cuando sólo haya medios digitales? Y más: ¿qué verán, qué encontrarán, qué entenderán? Y aún más: ¿entenderán algo?

No hay portadas digitales memorables. Ni siquiera Pedro J. Ramírez, que ayer abochornó a los estudiantes de Periodismo de la Universidad de Navarra, conseguirá hacer una nunca.

En realidad, el mundo digital es un mundo sin portadas. Y un mundo sin portadas es como un hombre sin pasado. Por eso, mal que le pese al frívolo, al cínico, al irresponsable de Pedro J. Ramírez, cuyo pasado tenemos muy fresco, por cierto, los diarios de papel no sólo no son “un estorbo para el periodismo” ni “culpables de la tala de árboles” sino sencillamente insuperables. Representan el periodismo más genuino, el más necesario. El único que permanecerá siempre.

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Abril 14, 2015 0

Facebook premiado

Por Javier en General

El Newseum de Washington es un buen lugar para celebrar un congreso periodístico y un mal lugar para premiar a Facebook. No puede haber peor lugar, si es que hay alguno bueno para hacerlo (periodísticamente).

(La Society for News Design (SND) ha elegido a Facebook como la publicación digital ¿periodística? mejor diseñada del mundo en 2014. Lo anunció el sábado en la gala de clausura de su 34 congreso anual, celebrado en el Newseum).

Es triste ver cómo algunos ‘grandes’ coquetean con la red social de Zuckerberg, a punto ya de echarse en sus brazos. Y es de un masoquismo pasmoso lo que acaba de perpetrar la SND.

Vuelvo de Washington asombrado por la magnitud apabullante de sus museos gratuitos, boquiabierto ante el ejemplar de la biblia de Gutemberg que conserva la maravillosa Biblioteca del Congreso, contento por haber conocido las catacumbas de National Geographic.

Pero triste y con pocas verdaderas historias que contar del congreso en el equipaje. Y con ésta muy mala noticia —la del premio a Facebook— que muestra hasta qué punto tenemos lo que nos merecemos.

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Marzo 30, 2015 2

Gacetillas de primavera

Por Javier en General

Me refiero desordenadamente a algunos protagonistas y a algunas cosas que he ido anotando en días pasados. Se me acumula la demasiada actualidad.

• Me aburre Jill Abramson. Tanta coba. Y, además, siempre anda de uñas. Con esa cara de sota, como decimos en Pamplona. Su entrevista en El País es decepcionante. Pero vivimos en la civilización del espectáculo y Abramson llena las aulas de la universidad que la invita, como antes Mark Zuckerberg. Qué dice es lo de menos. Me aburren, sí, los que van a la última, los que siempre hablan con el viento de cola, investidos de una autoconcedida y fanfarrona superioridad moral, casi siempre con los bolsillos repletos. Me divierten, en cambio, los llaneros solitarios, los que van a la contra, más audaces y erráticos. Busco su fulgor.

• “Los artilugios electrónicos deberían venir con un prospecto que explique su peligro”, suelta el filósofo italiano Roberto Casati. Casati trabaja en el Centre National de la Recherche Scientifique de París. Acaba de publicar ‘Elogio del papel. Contra el colonialismo digital’ (Ariel). Es maravilloso encontrar gente a la que le acusan de reaccionaria. Incluso de “desviada”. En este caso, por reivindicar la lectura en soporte impreso y clamar en contra de lo digital por decreto. El estigmatizado Casati no tiene complejos: leer en papel, dice, es mejor porque favorece la concentración y el aprendizaje. “Hay que protegerse frente a las distracciones. Que exista la tecnología no significa que haya que utilizarla constantemente. Es cosa de negociar”. No es un idiota Casati.

• Tampoco es un idiota John Ridding, consejero delegado de Financial Times, que —casualmente— antes fue periodista. No tiene desperdicio su entrevista en La Voz de Galicia: “Los canales digitales te dan lo que pides, el periódico te da lo que no has pedido. Esa dimensión de dar ideas nuevas, experiencias nuevas, es muy importante para los líderes de empresa. La mayor parte de la innovación viene a través de las ideas nuevas. Los lectores lo valoran y por eso valoran el periódico en papel”. Sí, habéis leído bien: innovación y papel.

• En los recientes premios Malofiej de infografía el jurado no ha concedido ninguna medalla de oro a trabajos de actualidad inmediata en papel por considerar que la excelencia y la innovación en este renglón del periodismo se dan casi exclusivamente en el ámbito digital. O, dicho de otra forma, que el papel no está para dar noticias. Visualizaciones. Big data. Indescifrables y estetizantes composiciones que nadie en su sano juicio entiende… ¡Hasta hubo quien afeó los premios ganados por Fernando G. Baptista por ser “lo de siempre”. Es todo tan previsible… ¡Y tan desolador! Al menos Mónica Serrano, con un título fascinante —‘Del deber y la belleza’—, se acordó del eclipse de sol que tuvo lugar ese día, 20 de marzo. ¡La única periodista!

• A la contra va siempre, siempre, siempre Gervasio Sánchez, llanero solitario por antonomasia, sin pelos en la lengua. Gerva recibió el otro día el premio Jaime Brunet a la defensa de los derechos humanos que concede la Universidad Pública de Navarra. Un premio al periodismo “indeseable, inoportuno e impertinente”. Dijo de todo el fotoperiodista cordobés en su discurso de aceptación, para que quien quiera escuche de una vez: “El oficio más bello del mundo vive su etapa más confusa y oscura en un estado de mercantilismo que destruye como un virus los principios sagrados por los que muchos quisimos ser periodistas desde la infancia”. Es así.

• La Bonette es el puerto de carretera más alto de Europa: 2.800 metros. Lo he subido en bici dos veces. Es una zona desolada entre Francia e Italia, lejos de las bambalinas de los otros Alpes. En el macizo de la Bonette estrelló Andreas Lubitz el desdichado Airbus 320 de Germanwings con sus 150 personas. Recién aterrizado de un vuelo transoceánico, sigo dándole vueltas: ¿cuánto dura a bordo una agonía de diez minutos?

• Cuatro buenos amigos me han hecho una envolvente y yo me he dejado embaucar: ya tengo cuenta en Twitter. Desde hace dos días. Aún no he escrito una línea y me siguen más de cien personas. Qué extraño. Mi hija Cristina no sale de su asombro. Me pide explicaciones, seguramente decepcionada. Cruzamos algunos mensajes por whatsapp, que es como los diarios encargan ahora las cosas a sus reporteros sin mediar más explicación. No sé qué decirle. No sé qué decir. ¿Hay que estar?

Pienso en Abramson y sus reportajes de 100.000 dólares, en Casati y su denuncia, en Gervasio y la suya, en la autoridad con datos de Ridding, en las vacilaciones de los Malofiej, en el eclipse y en Twitter, en el horror aéreo, en cómo le encargan las cosas en el periódico a mi hija. Hay algo que no cuadra. O sí. Me lo haré mirar.

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Marzo 30, 2015 1

Patria Milagro

Por Ángela en General, campaña, música

Mi Patria es Primero es una localidad situada en el municipio de Empalme, en el estado de Sonora. Tiene 1.171 habitantes. Mi Patria es Primero está a 40 metros de altitud y a pocos kilómetros del mar. Allí hay 573 hombres y 598 mujeres. El ratio de fecundidad de la población femenina es de 3,29 hijos por mujer. El porcentaje de analfabetismo entre los adultos es del 6,06% y el grado de escolaridad es de 6,49. En Mi Patria es Primero el 0,68% de los adultos habla alguna lengua indígena. En la localidad se encuentran 280 viviendas, de las cuales el 0,77% disponen de una computadora. Que se sepa, no hay datos cuantitativos sobre el patriotismo que profesan sus habitantes. Tampoco cualitativos, aunque se presuponen, claro está, inmejorables.

Mi patria es primero debe su nombre a la respuesta que el general insurgente Vicente Guerrero dio a los españoles durante la guerra de la Independencia, cuando le ofrecieron el indulto a cambio de su rendición, allá por 1821. Esas mismas palabras fueron las que escuchó el mensajero implorante y lloroso que le propuso el trato, que resultó no ser otro que su padre, partidario del ejército enemigo. Y las que permitieron que la patria dejara de ser un reino lejano y desconocido para convertirse en su país y en ellos mismos.

En un homenaje redoblado, ‘la patria es primero’ es el lema de los más de tres millones de habitantes del estado de Guerrero, llamado así en honor al que también fue el segundo presidente de la república.

Como la incondicionalidad nominal no lo es todo, y las cifras, como a tantos, no le cuadran, la cantante Lila Downs ha querido honrar esta historia, que es la de todos, de una manera más práctica. Como a la vida, pidámosle a la patria lo que queremos. En vez de muertos, reguémosla con deseos. Así ha concebido la canción La Patria Madrina, single en su último álbum Balas y chocolate. Durante varias semanas, antes del lanzamiento, las redes sociales se han visto invadidas de gente normal pidiendo cosas normales. Ojalá y la patria escuche, y sea el milagro.

Fuente: pueblosamerica.com, facebook.com/LilaDownsOficial

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Marzo 26, 2015 1

En vivo

Por Pablo en General

Los medios no hacen otra cosa que responder a nuestra necesidad de saber más. Estos días nos despertamos inquietos ante las novedades sobre el accidente del vuelo AU9525 con destino Düsseldorf. La realidad se va sabiendo minuto a minuto. Me la imagino pasando por sus convenientes filtros y dando un salto a nuestra pantalla.

Al día siguiente del suceso, en su edición en papel, El Correo publicaba un gráfico impresionante adelantándose a muchos. Un día después, lo hace El País en un gráfico interactivo poniendo el punto de vista en el otro lado, completado con diferente información que refleja el bandazo que han dado las cosas.

Son solo dos ejemplos cercanos del uso que se ha dado estos días a la infografía, herramienta ya tan necesaria y desarrollada a través de múltiples soportes que cubre nuestra necesidad de realidad virtual, de eliminar hipótesis a falta de haber sido testigos directos de lo que ocurrió en los Alpes, que es lo que en cierto modo desearíamos si no nos afectara a ninguno, claro.

Esa capacidad de respuesta a nuestras necesidades es un buen test de funcionamiento de los diarios y gabinetes de prensa de gobiernos y empresas implicadas.

Sea como sea lo que ocurra, hoy podemos saberlo minuto a minuto, y en breve además serán hechos acompañados de vídeos emitidos en tiempo real, si se cumple la predicción (una de ellas) de Zuckerberg en su F8. Las próximas emisiones en directo serán a través del dispositivo de cualquier usuario. Dan escalofríos sólo de pensarlo.

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Marzo 22, 2015 1

Como cuando termina la Navidad

Por Bea en General, Infografía

Ha vuelto a pasar. Malofiej se ha ido otra vez y casi ni me he dado cuenta: meses preparando el 23 y ya estamos mirando al 24. Qué sensación más rara. Pero qué bonita. De este año me quedo con muchos momentos con jurado, asistentes y (no necesariamente por este orden) alumnos. Es increíble cómo un buen equipo puede hacerlo todo tan fácil. Me quedo también con la idea de esa infografista que algún día me encantaría llegar a ser: una mezcla del carácter y empeño de Alberto Lucas, la humildad y dedicación de Josemi Benítez, la minuciosidad y rotundidad de Fernando Baptista y la soltura con la tinta de Adolfo Arranz.

La foto de arriba forma parte del proceso del gráfico de Alberto sobre los edificios más emblemáticos del mundo. Esa página olía a oro desde que llegó. Como casi todo lo que hace: el año 2015 le ha dado ya más de cincuenta premios, ¡y aún es marzo!

En Pamplona ya es domingo. Todos se han ido ya. Llueve. El otro Alberto (el alumno más joven, nuestro Best of Show en la categoría de entusiasmo) me escribe para decirme lo duro que se le hace ir al campus y ver que de Malofiej queda sólo el vinilo de la puerta. Acaba de llegar y ya ha puesto palabras a los días que vienen: “El final de Malofiej es como cuando termina la Navidad”.

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Marzo 13, 2015 2

Digital

Por Javier en General

En Huesca —sí, en Huesca— se celebra desde hace 16 años un importante congreso de periodismo digital.

(En Pamplona —sí, en Pamplona— se celebra desde hace 23 años un importante congreso de infografía periodística. Ciudades pequeñas para citas grandes. Cada cual en lo suyo, ambas pioneras. Interesante, aunque esto es otro tema).

La edición de 2015 del congreso oscense está teniendo lugar precisamente esta semana. Con imagen de Paco Roca. Hoy han intervenido los amigos mexicanos de El Universal —Salvador Frausto— que obtuvieron el premio Ortega y Gasset de periodismo el año pasado. Compromiso mayúsculo, testimonio estremecedor. La apertura antes ha corrido a cargo de Arsenio Escolar, director de 20 Minutos, quien ha propuesto un interesante decálogo ético “para recuperar la credibilidad” del oficio y de los periódicos. Una de las medidas expuestas es ésta: “Acabemos con el estereotipo de lo impreso es antiguo y lo digital buenísimo. Fuera tópicos”.

El programa se completa con una buena ración de tertulias y mesas redondas periodísticas, la visita estrella de Gideon Lichfield, de Quartz, y el diálogo final entre Pedro J. Ramírez e Ignacio Escolar, reconocidos nativos digitales… Como me decía hoy una asistente, mucha reflexión sobre la situación del periodismo hoy y sus exigencias, y poca enjundia digital.

Es lógico.

Por lo que sugiero a los organizadores de este congreso tan exitoso que prescindan en próximas ediciones del apellido digital. Se ha quedado antiguo.

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Marzo 12, 2015 1

25 años

Por Javier en General

Los diarios de los aniversarios de los diarios son por lo general previsibles y aburridos. Y demasiado frecuentes. De un tiempo a esta parte, se celebran los cinco, los diez, los quince, los veinte, los veinticinco, los treinta años… Y además el número mil, y el diez mil, y el veinte mil, y el treinta mil… Por una cosa o por otra, he visto a algunos diarios celebrar dos aniversarios el mismo año. Tanta celebración no sólo desvirtúa y trivializa las ocasiones de verdad sino que agota a los lectores y exprime a los anunciantes con ediciones de medio pelo, síntoma tal vez de que tenemos pocas cosas que contar y mucha necesidad de hacer caja.

El 5 de marzo pasado, sin embargo, el diario portugués Público cumplió deliciosamente 25 años.

Público es sin duda ninguna uno de los mejores diarios del mundo. Por su propuesta editorial y por su elegantísimo diseño, que lleva el inconfundible sello de Mark Porter y la delicada dirección de arte de Sónia Matos. Conjuga clase y vigor. Alterna serena voz baja y, de pronto, sólida presencia: una contundencia que nunca es gritona ni chabacana, sino esbelta. Es un diario para leer y a la vez lleno de sorpresas. Inteligente, sutil, provocador. Ancho.

Para celebrar su vigésimoquinto aniversario, Público ha recurrido a otro aniversario: el centenario de la teoría de la relatividad de Einstein. Paradoja por paradoja, en Einstein se apoya para precisar genialmente cuál es el secreto del periodismo: dar tiempo al tiempo. No correr más de la cuenta, no competir por ser el primero. Tan sólo dar tiempo al tiempo.

Con la humildad galáctica de quien sabe que nuestras vidas son apenas (nada menos) un fulgor, Público transfigura su portada de los 25 años y, con ella, toda su edición impresa, cuya dirección fue cedida por un día al físico nuclear João Magueijo. Un ejemplar con más de cien páginas, gratuito y para guardar. Además, ofrece un especial multimedia —’Un día normal’— construido con 24 horas de vídeos de un minuto cada uno, es decir, 1.440 minutos: 1.440 historias portuguesas que muestran en directo “a vida como ela é” (la vida tal y como es), en palabras de Sónia Matos. Una pieza bellísima que se puede ver aquí: http://www.publico.pt/25anos/um-dia-normal

Sólo me queda felicitar a Público, agradecer admirado su compromiso y desearle al menos otros 25 años igual de fecundos. Si viviera en Portugal, Público formaría parte de los diarios de mi rincón.

PD. Cosas de la vida, la SND no ha incluido a Público entre los 17 finalistas al diario mejor diseñado del mundo de 2014. Increíble, pero cierto. Aprovecho la ocasión para meterme en camisa de once varas. Con el debido respeto… ¿En qué andarían pensando los integrantes del jurado para prescindir de Público e incluir, por ejemplo, a The Grid, un semanario ‘inspirado’ en el diario i que desapareció hace más de medio año, o para elegir una vez más al mexicano Excelsior, posiblemente el diario más sobrevalorado del mundo desde el punto de vista gráfico: recargado, desproporcionado, tipográficamente disparatado, definitivamente ilegible? Hay que atenerse y respetar la decisión del jurado, faltaba más. Y felicitar deportivamente a los ganadores cuando se haga público el fallo en abril. Lo cual no es obstáculo para compartir mi rotunda disconformidad. Público merecía estar junto a The Guardian, Dagens Nyheter, National Post, Politiken, De Morgen, La Nación, i o Die Welt, que son algunos de esos 17 candidatos.

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Marzo 9, 2015 2

Revolución

Por Javier en General

Unos diarios los leo de principio a fin, es decir, de adelante hacia atrás, muy ordenadamente; otros, en cambio, los leo de atrás hacia delante, no menos ordenadamente; y aún otros los abro hacia la mitad, y desde allí voy dando brincos un poco por sensaciones. Son todos ellos mis diarios, los del rincón, y sin embargo me comporto con cada uno de manera diferente. Soy uno, dos, tres lectores transfigurados. Cada uno con sus tics y manías. ¿Por qué será así?, me pregunto.

En realidad me gustaría que mis diarios fueran una cremallera (lingüística, tal y como la he aprendido en el juego de las reglas): que pudiera leerlos en sentido descendente —de adelante hacia atrás— y, de rebote, en sentido ascendente —de atrás hacia delante—, y que en cada pasada me dijeran cosas nuevas o que la realidad contada cobrara perfiles diferentes, añadiera sugerencias, propusiera interpretaciones anchas, puede que hasta bifurcaciones o dobles sentidos. Me gustaría que mis diarios me hicieran dudar siempre.

El humorista Joaquín Reyes anda estos días en el rebote, de atrás hacia delante, leyendo a Proust, porque quiere redescubrir cómo se contaban las cosas “antes de que las contáramos a toda hostia”. “Los amigos estamos todos con el puñetero móvil. Dicen que se lo están pasando bien porque lo tuitean, pero no se ríen”, le confesaba ayer a Juan Cruz.

Al parecer, ésta es la revolución que propone Twitter (o Facebook, o cualquier red social) y a la que nos entregamos incautos lectores y diarios porque sí: contar (es un decir) antes que vivir. Es como esos japoneses que no han bajado aún del autobús y ya están fotografiándolo todo compulsivamente sin haberse dignado antes a echar una mirada. Porque lo importante no es estar sino decir que has estado. Que se sepa.

Valiente revolución. Ser el primero en contarlo a como dé lugar, sin reparar en qué cuentas ni cómo. Engrosar a toda costa el contador de seguidores y progresar así en el ránking. Confundir marca y vanidad, pretender ser más que la marca. Vivir pendiente de ‘likes’ y ‘shares’. Construir mensajes con ridículos signos ortográficos y hacer de ello casi una ciencia.

Una escalofriante epidemia de ignorantes conectados, eso es lo que trae la revolución de Twitter, el puñetero móvil.

La revolución pendiente, en la vida como en los medios, es esta otra muy distinta: “Tratar de ver el mundo como lo ve el otro”. No lo digo yo, lo dice el escritor Sergio Ramírez, ex vicepresidente sandinista, ex revolucionario.

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Marzo 6, 2015 3

Cosas normales

Por Nerea en General, visto

Ella pidió su última voluntad. La compañía de ambulancias Stichting Ambulance Wens, que se dedica a cumplir los últimos deseos de pacientes enfermos, la llevó hasta allí.
En una intimidad sobrecogedora, ni siquiera empañada por el azul médico estridente o el metal amarillo o los tubos, ella mira a Rembrandt. La imagen queda grabada como en un cuadro que otro artista podría pintar.
Intimista, cálido, callado, detenido.
Antes que ella, un hombre tocó un caballo, otro visitó el zoo y recibió el lametazo de una jirafa, una mujer pidió ver de nuevo la playa.
Como dijo el locutor de la noticia: “En sus últimas horas, la gente solo pide cosas normales”.

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