Marzo 2, 2015 0

Para qué sirve un periódico (9)

Por Javier en General

Leía recientemente un interesantísimo artículo de Ernesto Hernández Busto en El País titulado ‘La casa del rumor’. En él, el autor —que edita el blog PenultimosDias.com— reflexiona sobre la dictadura del presente y la ilusión casi fáustica de poder que genera tanta tecnología. Pretendemos, alucinados, haber ganado la batalla del espacio y la del tiempo. No caemos en la cuenta de que es la tecnología la que nos ha devorado victoriosa… y monstruosa. Habitamos un lugar lleno de ruido y rumores confusos donde todo se reduce a “la inanidad gratificante” de lo inmediato.

“Hay un imperativo de ser feliz en todas partes, todo el rato”, corrobora el extravagante filósofo Roger-Pol Droit, autor de ’101 experiencias de filosofía cotidiana’. Droit, francés de París, 66 años, acaba de publicar ‘Si sólo me quedara una hora de vida’ y la doble conclusión a la que llega es de perogrullo… aunque no tanto: 1) es más importante sentir que reflexionar; y 2) la clave de la vida es escogerla.

No sé cuánta vida le queda a Oliver Sacks, catedrático de Neurología en la Universidad de Nueva York y autor de numerosos libros. Ni él lo sabe. (Ni nadie). A sus 81 años, le ha sido diagnosticado un cáncer de hígado irreversible, terminal. Eligió este mes las páginas de The New York Times (‘De mi propia vida’, el mismo título de la breve autobiografía de Hume) para referirse a ello con estremecedora naturalidad. “Debo decidir cómo vivir los meses que me quedan. Tengo que vivirlos de la manera más rica, intensa y productiva que pueda. Eso no significa que dé mi vida por terminada. Por el contrario, me siento increíblemente vivo, y deseo y espero ahora estrechar mis amistades, despedirme de las personas a las que quiero, escribir más, viajar si tengo fuerza suficiente, y adquirir nuevos niveles de comprensión y conocimiento”. Sacks concluye así su breve despedida: “No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio; he leído, y viajado, y pensando, y escrito. He tenido relación con el mundo, la especial relación de los escritores y los lectores. Y, sobre todo, he sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura”.

Todo esto lo he leído en un periódico. Qué suerte tengo.

Ah, también he leído la crónica de una diáspora bárbara: la de los eritreos que huyen de su país y acaban torturados en el desierto del Sinaí. Y otra crónica más, la de mi hija, que relata hoy otra diáspora: la de algunas decenas de tudelanos cuyas viviendas ha anegado el río Ebro, enloquecido estos días hasta el punto de convertir la Ribera en un mar.

Porque un periódico sirve para esto: para ensanchar la mirada y ser más humanos.

No para saber de qué color era el puto vestido.

Tags: , , , , , , , , , ,

Febrero 10, 2015 0

Inolvidable

Por Javier en General

“En la era del contagio informativo, compartir una noticia es más importante que consumirla”, escribía Daniel Verdú en El País este domingo. No importa qué sea: sólo importan los ‘like’, los ‘share’. Compartir. Que te retuiteen. Acumular seguidores. De cualquier clase y condición. Hasta los compañías periodísticas serias se bajan los pantalones y hacen seguidismo de los BuzzFeed y compañía, y de esta maligna fiebre viral que todo lo contagia.

No son conscientes estas compañías —los medios serios— de que por ahí se están haciendo el harakiri. No es verdad, por mucho que lo diga The New York Times en un informe, que ganar la batalla del periodismo signifique perder la batalla de los lectores. Puedo estar ciego. Sin duda, ando trasnochado. (Afónico de tanto gritar sí estoy). Pero algo me dice que nuestro oficio debe olvidarse de la viralidad y buscar —precisamente— lo inolvidable.

¿Qué merece la pena contar, denunciar? ¿Dónde hay que estar y con quién? ¿Cuándo se nos espera? ¿Cuáles deben ser nuestras prioridades y por qué? ¿En qué concentrar nuestros esfuerzos? ¿Cómo formarnos para ser testigos del fulgor, de tanta pura vida que se va quedando en los márgenes?

En definitiva, ¿qué es inolvidable? No a lo que se refieren un domingo tras otro los cronistas deportivos. No, desde luego, toda esa basura viral. “Inolvidable es que un enfermo condenado se salve”, le dice a Juan Cruz José Ramón Arribas, jefe de Enfermedades Infecciosas del hospital de La Paz, en Madrid. Por ejemplo.

Tenemos el privilegio de poder contar lo inolvidable. Que guste o se comparta, que sea trending topic, ¿a quién le importa?

Tags: , , , , , , , , , , , ,

Febrero 9, 2015 1

Diarios antiglobalizados

Por Javier en General

Salgo de una exposición apabullante de Paco García Barcos (www.udermohr.com). La vida —pienso— es un collage a punto de desbordarse: densísimo, intrincado, delirante. Que rima con apabullante. Sobrecogen el griterío compactado en cada pieza o instalación, y la cripta helada escogida por el autor como sala de exposiciones. La mezcla no puede ser más aragonesa.

Una vez marché a trabajar de Pamplona a Zaragoza. 170 kilómetros y un río. Pensaba que navarros y aragoneses somos primos hermanos. Encontré, sin embargo, una distancia sideral que García Barcos ahora me confirma. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales y con un máster en auditoría de cuentas, el artista dice de su muestra: “Es una especie de híper romanticismo ultraísta y surrealmente modernista que resucita los arquetipos del fondo del subconsciente. Aparecen objetos poéticos/simbólicos nacidos del encuentro fortuito de dos realidades dispares, la posibilidad del multiverso, la posibilidad de que seamos uno y muchos a la vez, pero que no siempre seamos el mismo”. No entiendo ni palabra. Soy de Pamplona.

La pregunta acude con toda naturalidad: ¿puede ser un diario de Zaragoza igual que uno de Pamplona? ¿Por qué insistimos en clonar diarios? ‘The Hashis Book’, libro catálogo que reúne el universo de García Barcos, es como deberían ser los periódicos aragoneses: surrealistas, llenos de prodigios, asombrosos. Abigarrados. Caóticos. Como el Heraldo que encontré en 2001 y me empeñé en cambiar aplicando el kit del consultor. Error.

¿Son como deberían ser todos los diarios que hemos diseñado o rediseñado estos años? ¿Cómo debería ser el futuro Libération?

Hay que hacer la guerra a la globalización de los diarios.

Tags: , , , , ,

Febrero 4, 2015 0

Profesionales de la palabra

Por Javier en General

El fin de semana un sacerdote madrileño que habla diferente, con autoridad, joven y muy digital él, pidió públicamente por los periodistas: por los “profesionales de la palabra”, dijo. Me quedé pensando. Al fin y al cabo, todo es palabra y sin palabra nada de lo que hay puede ser. Existimos porque nombramos o somos nombrados.

Profesional de la palabra me sonó a mucho e importante. Sentí responsabilidad… También me desasosegó un poco, para qué negarlo. Profesional es un adjetivo desprestigiado, venido a menos: profesional de la política, profesional del arte, profesional de la educación, profesional del sexo… Cuando decimos de alguien que es un profesional, ponderamos su destreza técnica, claro, pero en el fondo queremos señalarle la ausencia de calidez. Eficaz, pero sin alma. Como los partidos (políticos), que por algo ya no quieren llamarse partidos sino cualquier otra cosa, como bien dice el lingüista José Antonio Millán. Menos literal y oclusiva, más abierta y sugerente: ciudadanos, podemos, ganemos… Igual que ellos (los políticos), los profesionales (cualquiera, de cualquier índole) vienen a ser (perdón por el cliché) una casta. Y eso, aplicado a los periodistas, me gusta más bien poco.

Sin embargo, profesional significa apenas (¿apenas?) “de la profesión u oficio”, y también “persona que ejerce una profesión”. Si los periodistas somos los “profesionales de la palabra”, eso quiere decir que las palabras están en el corazón mismo de nuestro oficio. Y que por esa razón debemos cuidarlas más que nadie en el mundo.

Las palabras, como los dibujos, no son inocentes. Significan mucho. Pesan. Las palabras, dichas como hay que decirlas, comprometen. Hay que aprender a usarlas humildemente y evitar su manoseo. Desde esta radical humildad, que es como decir respeto o hasta temor, nace y se proyecta la autoridad. Tan necesaria en periodismo.

Vaya discurso me ha salido. No hago más que pontificar. Desgastar palabras. Odioso. La escritora uruguaya Ida Vitale, discípula de José Bergamín, me lo reprocha desde la altura de sus 91 años: “Si algo está socialmente sobrevalorado es la comunicación. Me da la impresión de que la gente está dentro de casa y fuera del mundo”. Dentro de casa y fuera del mundo, ¡qué bueno! Es, más o menos, lo mismo que decía ayer el cineasta Guillermo del Toro: “El horror es el guantazo en la cara que nos muestra lo delicada que es nuestra piel y el callo que tenemos por alma”.

Palabras comprometidas, dichas con autoridad, coleccionan desde hace trece años los amigos de Ken, empeñados en saludarnos el año nuevo con pequeñas joyas ocultas de la literatura primorosamente ilustradas. No pontifican, y eso es lo mejor; sólo son mensajeros: Chejov por Fernando Pagola, Carver por Isidro Ferrer, Dahl por José Miguel Corral, Conrad por Pello Irazu, Capote por Álvaro Matxinbarrena, Mansfield por Javier Pagola, Stevenson por Javier Balda, Melville por Miguel Leache, Saki por Carlos Patiño, Kessel por Jean Moral, Mozart por Paco Polán, Delibes por Marijose Recalde. Y, en 2015, Grossman por Taxio Ardanaz.

‘La perra’ es un cuento escrito por el autor de ‘Vida y destino’ entre 1960 y 1961, justo antes del histórico vuelo orbital de Yuri Gagarin. Es la primera vez que se traduce al español directamente desde el ruso. Recrea a una perra imaginaria, Petruschka, que consigue sobrevivir a un vuelo espacial. Dicen que el valor de la literatura de Vassily Grossman está en lo pequeño. El valor del periodismo está también en lo pequeño. De ahí la necesidad de ejercer el oficio con modestia. Seguir a pies juntillas lo que nos recomienda Montaigne, según rescatan muy oportunamente Luis y Rafa en la nota que acompaña a la edición:

“Nacer cada día
Despertar del sueño de la costumbre
Cuestionarnos todo
Prestar atención
Leer mucho y olvidar gran parte de lo leído
Tener una habitación propia
Ser sociable, convivir con los demás
Vivir con moderación
Hacer algo que nadie haya hecho antes
Ver mundo
Reflexionar sobre todo, no lamentar nada
Conservar nuestra humanidad
Ser ordinario e imperfecto
Sobrevivir al amor y a la pérdida
No preocuparse por la muerte
Dejar que la vida sea su propia respuesta”.

Mañana miércoles la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra celebra la festividad del patrón de Periodismo, San Francisco de Sales. Por pedirle al patrón, que no quede: ordinarios e imperfectos, salud y larga vida a los profesionales de la palabra (y a los periódicos).

Tags: , , , , , , ,

Enero 20, 2015 0

De castas y otras comadrejas

Por Javier en General

Suelo decir que todo radica en el factor humano. Que es apenas un cóctel agridulce: vanidad, mediocridad e ingenuidad —en el mejor de los casos— a partes iguales. Al final, casi todo se sustancia en un “aquí estoy yo”, una variante educada del “por mis cojones”.

Irrumpieron los automóviles y al poco se hicieron los amos de las ciudades. Cláxones, humos, velocidades: ¡como para atraverte a poner el pie en la vía! Llegó después la edad del peatón con sus disuasorios pasos de cebra y otros artilugios, mecanismos, disposiciones: no he visto una dictadura igual. Hasta el punto de haber comido la moral de los pobres conductores, hoy proscritos cuando no sospechosos habituales y hasta maleantes por defecto. En fin, una glaciación más tarde hemos desembocado en la edad de la bicicleta. Ésta se ha abierto paso a machete con sus montaraces ‘pedaliers’ al frente. Los ciclistas urbanos —que en su gran mayoría nunca antes habían montado en bici— son los nuevos amos: sólo hay lugar para ellos y no hay lugar para nadie más, ¡y ay si te pillan invadiendo uno de sus sagrados carriles!

Aquí estoy yo.

En este mundo en ruinas que vivimos gana siempre el sobrevenido, la última casta. Basta con señalar un argumento viejuno, es decir, anterior, y descalificarlo. No es verdad que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero tampoco es verdad que cualquier tiempo presente, por el hecho de serlo, lo sea. La correspondencia entre Joseph Roth y Stefan Zweig que acaba de publicar Acantilado estremece por contemporánea. En otro tiempo ruinoso, el de entreguerras, ya tocado aquí alguna vez, los dos escritores se escriben —qué bonito escribirse— y se lamentan. Lo hicieron durante once años y lo dejaron en 1938, poco antes de la muerte de Roth en París. Nostalgian el mundo de ayer desde su compromiso radical con el humanismo y la razón. Con algunos valores necesariamente permanentes, porque si no… ¿qué nos queda?

Tengo para mí que los nuevos amos suelen ser incluso peores que los anteriores: los que han dejado de fumar, que los fumadores; los que ahora andan en bici, que los se mantienen al volante; los yihadistas de la igualdad de género, que los galantes a la antigua. Los digitales, que los papeleros. ¡Si ya no nos dejan ni echar un piropo!

Mal que les pese a los dizque nuevos políticos, estos no son diferentes de los anteriores: descalifican grosso modo, sin matices. Meten todo lo anterior en el mismo saco. Vienen ellos, que son el rasero, la vara de medir. ¡Aquí esto yo!

También algunos periodistas que fueron referencia acaban cayendo en el mismo error vanidoso. Pedro J. Ramírez, por ejemplo, que se empeña en presentarse como arponero ingenuo en lugar de cínico. El ex director de El Mundo tiene el atrevimiento de echar basura sobre todo lo que este país ha construido colectivamente durante cuatro décadas, como si él no hubiera tomado parte activa en lo que con tanta saña descalifica. “Es muy difícil, casi imposible, que la nueva política pueda brotar de las madrigueras en las que siguen atrincheradas las comadrejas de la vieja política”, aseguraba el otro día, ya en plena campaña de autopromoción y captación de fondos. Y no se quedaba ahí: “No hay síntoma más elocuente de la gangrena de una sociedad que el nivel de concentración del poder en un voraz Leviatán político, económico y mediático, regido por el principio de auxilios mutuos. El gobierno se ejerce al servicio de unos pocos, la democracia deviene en oligarquía, al público se le narcotiza y al disidente se le ahoga. Este es el monstruo con forma de Estado (autonómico) que ha progresado geométricamente en España, arrinconando cada vez más a la ciudadanía”. Leía esto y sentía vergüenza.

Ramírez llama a su nueva nave El Español y con ella quiere —o eso dice— cambiar España. ¿De qué habla? ¿Dónde ha estado él todo este tiempo? ¿Con qué autoridad descalifica a tantos colegas de profesión, a tantos políticos honestos, a tanta gente que ha trabajado y se ha esforzado? ¿Qué tipo de populismo no le deja ver o no le deja reconocer que aquí han robado muchos, muchísimos, todo lo que han podido, y no sólo la desprestigiada casta? ¿Por qué las comadrejas de la vieja política tienen que retirarse y las comadrejas del viejo periodismo en cambio no? Unos con tonsura, otros con coleta: la vanidad es cegadora.

No dispongo de ninguna varita, pero algo me dice que el verdadero periodismo no tiene que ver con los focos sino con la modestia y un perfil tirando a bajo. Los periodistas no debemos ser protagonistas.

Se anuncia a bombo y platillo que El Español ha zarpado, y que el futuro del país y el de nuestro oficio dependen de su arribo salvífico. De entrada, me pongo en guardia. No sé yo si fiarme de esta nave digital que salió mutilada del astillero: a falta de eñes en internet, El Español sólo podrá ser el espanol. ¿Habrá gato encerrado? Quién sabe, quizá después de tanta bravuconada salvapatrias la escuadra del #nohacefaltapapel llegue a puerto en otoño con alguna sorpresa impresa que por el momento no se atreve a anunciar. Lo entiendo, claro, eso sería mezclarse con la casta…

Tags: , , , , , ,

Enero 14, 2015 0

Porcentajes e historias

Por Nerea en General

Estela no llegó de Oriente sino de Logroño, pero se trajo a los Reyes con ella.
Bajo el brazo traía el libro Viñetas de Vida, publicado a finales del 2014 por Oxfam Intermón dentro de la campaña Sí Me Importa, que pretende “dar voz a un movimiento ciudadano que demuestre que a la sociedad española sí le importa la política pública de Cooperación al Desarrollo”, y mostrar que la cooperación “funciona y cambia y salva vidas”. Ella siempre me regala cosas que mucho tiempo después recuerdo.

El libro recoge siete historias de cooperación en Colombia, Marruecos, Nicaragua, República Dominicana, Filipinas, Mauritania y Burundi, dibujadas y contadas por autores del cómic español: Sonia Pulido, Álvaro Ortiz, Isabel Cebrián, Cristina Durán, Miguel A. Giner Bou, Miguel Gallardo, Antonia Santolaya, Enrique Flores, Paco Roca y David Rubín.

Todos ellos viajaron con sus lápices, cuadernos, cámaras, sensibilidades y ojos abiertos a proyectos de Oxfam Intermón donde se les enseñó la historia concreta de cientos de personas con vidas cruzadas con la cooperación y cambiadas por ella. Y el libro palpita con lo que ellos sintieron, con sus puntos de vista distintos, con su estilo para esbozar y contar lo que vivieron. Falsos positivos de Colombia, niñas violadas, historias de superación de mujeres en cooperativas, incertidumbres, sequías, precariedad frente a los elementos, campos que reverdecen en Filipinas, pescadores, crisis alimentarias, comunidades dependientes de un pozo roto, pequeños líderes, emprendedores y comprometidos, niños con sonrisa y sin espejo, la diferencia que supone para una familia poseer una vaca, la comparación con este nuestro mundo tan excesivo y rebosante de todo…

Las últimas páginas recogen algunos bocetos y el proceso de creación de los autores, sus cuadernos de viaje, dibujos, esbozos rápidos, fotos, notas a lápiz, gestos, garabatos sobre una libreta, retazos espontáneos y genuinos que ayudan al lector a caminar de su mano en ese proceso de descubrimiento y sorpresa y que casi merecen un librito propio.

El libro, que anteriormente se había publicado en formato digital, relata: “España ha recortado hasta un 70% la partida de ayuda internacional y queremos recuperar a la ciudadanía en la lucha contra la pobreza, en el apoyo a las políticas de Cooperación al Desarrollo que funciona y salva vidas”. Leo hoy también en los periódicos locales que “Oxfam Intermón denuncia que la ayuda del Gobierno de Navarra a la cooperación ha caído a niveles de 1994″, y que el próximo gobierno “tendrá ante sí el reto de levantar una política en la que Navarra llegó a ser líder y emblema para el resto de las autonomías”.

No sé mucho de política, nada de macro-gestión, poco de presupuestos, cero de intrincados mecanismos internacionales ni de frágiles equilibrios, fuerzas e hilos que interconectan a personas, tierras, gobiernos, recursos naturales, libertades y derechos. Pero entiendo las historias corrientes y sé que pateando y acercándose uno comprende un poco más del sufrimiento de la gente y, prestando un poco de atención, encuentra las razones para querer cambiarlo.

Enero 14, 2015 1

Yo (hoy) soy Charlie

Por Javier en General

Alguno me criticará por reproducir (precisamente) la portada del número 1.178 del semanario francés Charlie Hebdo, la que sale hoy miércoles a los quioscos. La primera tras el terrible ataque de la semana pasada y el asesinato de una parte mollar de su equipo. Confieso: he dudado horrores. Y no por miedo. Al final, a pesar de todo, me he decidido a subir la foto.

Del número 1.178 de Charlie Hebdo van a circular tres millones de ejemplares. El número se publicará también en inglés, español, árabe y turco. Seguro que se agotan. Pero ni aún así está garantizada la supervivencia de la publicación, que lleva años malviviendo. La presente edición ha sido elaborada por los supervivientes del ataque, alojados desde el viernes en la redacción del diario Libération, en la rue Beránger de París, muy cerca de la Plaza de la República. Allí me los cruzaré el jueves. Lástima no hablar ni leer francés.

La portada verde de hoy, la que nunca hubiera querido ilustrar, está firmada por el dibujante Luz. Muestra a Mahoma llorando. El profeta sostiene un cartel que dice: “Je suis Charlie” (“Yo soy Charlie”). Justo encima, otro rótulo anuncia: “Tout est pardonné” (“Todo queda perdonado”). Me parece un monumento a la dulzura y a la concordia, a pesar de que no lo vean así muchos musulmanes. De hecho, ya llegan nuevas acusaciones y nuevos anuncios apocalípticos.

La portada del número 1.178 de Charlie Hebdo es tan delicada, tan generosa, tan conmovedora… que hoy sí soy Charlie.

Y sé que en el fondo me contradigo porque al publicarla estoy faltando al respeto de muchos creyentes islámicos que siguen considerando ofensiva la reproducción de la imagen de Mahoma. Espero que me perdonen.


L'équipe de «Charlie Hebdo» raconte sa première… por liberation

PD. No tiene nada que ver con el tema, pero al ver con calma el vídeo en el que el equipo de Charlie Hebdo comenta la portada de su edición número 1.178 he caído en la cuenta de que la sala está llena de cervezas y ceniceros, y que gente habla a cámara fumando. Me ha encantado. Las redacciones tienen que ser así: sucias, vividas. Periodísticas. Que me perdonen los de la liga antitabaco y los gurús de las redacciones galácticas también.

Tags: , , , , ,

Enero 11, 2015 8

Yo no soy Charlie

Por Javier en General

Pasado el horror, he leído un montón de cosas y otras tantas se me han venido a la cabeza, aturullándola.

Yo no soy Charlie aunque quisiera porque no tengo tanto valor. Dudo que el 99% de los que ahora se dicen Charlie lo tengan. Es fácil salir a la calle protegido por el anonimato que proporciona la multitud. En nuestra tierra sabemos de eso.

Yo no soy Charlie porque me pone en guardia tanta unanimidad corporativa (o corporativista, o hipócrita). Por cierto, me han aburrido soberanamente las portadas y las viñetas de los diarios estos días. Han sido un calco.

Yo no soy Charlie porque dudo de la primacía absoluta de la libertad de expresión. No creo que, bajo el paraguas de la libertad de expresión, uno pueda faltar al respeto tan grosera e impunemente. Una, dos, mil veces. ¿Por qué se puede faltar al respeto sólo en una dirección? ¿Por qué hay asuntos, en cambio, sobre los que no se permite la mofa?

Yo no soy Charlie porque, aunque la libertad de reírse es importantísima, y muy sana, también lo es la libertad de molestarse. Incluso profundamente. No entiendo por qué a nuestras higiénicas sociedades occidentales, tan hipersensibles con algunas cosas, les resbalen tanto otras y no se afanen en inculcar el respeto a las creencias de los demás. Por muy trasnochadas que a algunos les parezcan.

Yo no soy Charlie Hebdo porque la palabra (o la palabra dibujada) no es inocente. La palabra (o la palabra dibujada) también puede ‘matar’, o al menos hacer mucho daño.

Yo no soy Charlie porque considero que el periodismo es otra (una sola) cosa. Y que sirve, con datos, no para insultar ni mofarse sino para facilitar la comprensión, y por ahí el diálogo y el respeto. Es decir, la convivencia.

Miguel me envía desde Sanlúcar una foto reveladora. La ha tomado esta mañana. Su hija Clara lee el periódico mientras desayuna. (Al otro lado del vaho viene el Guadalquivir con su último meandro). La imagen llega por whatsapp acompañada de un mensajito: “Aún hay futuro”. Sonrío. ¡Cómo me conoce Miguel! Y pienso: ojalá haya muchos niños en el mundo que lean el periódico por la mañana, sí, pero no sólo ni principalmente para que los diarios no mueran sino porque su lectura hará más difícil cualquier fanatismo.

PD. No, yo no soy Charlie, pero en esta hora tan triste mi corazón y mi modesta palabra están con ellos.

Tags: , , ,

Enero 1, 2015 1

Selfi

Por Javier en General

—¿Qué hay que hacer para salir del pozo?
—”Dejar de cavar”, le dice el editor Daniel Fernández a Winston Manrique Sabogal en El País.

Qué gran frase. Qué aplastante y necesaria obviedad. Me vienen a la cabeza —no sé por qué— tantos agoreros que llevan matando a los diarios desde hace años, poniendo incluso fecha a su desaparición. O esos que disfrutan viendo arder al papel y además avientan las llamas.

La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) ha escogido ‘selfi’ (así, castellanizada) como la palabra del año. Qué gran majadería. Que ‘selfi’ sea la palabra del año y que el autorretrato fotográfico sea de repente el no va más. Demuestra la “ansiedad por lo epidérmico” que nos trastorna, y también que confundimos “lo importante con lo visible”, como asegura Andrés Neuman, el autor de ‘Barbarismos’. ¡Vaya paquete le tengo a la palabrita!

Roberto Calasso, italiano, escritor y editor también, pone el dedo en la llaga: “La cuestión fundamental es que existe un sentimiento de odio hacia la mediación. Por un malentendido perverso, no pocos creen que odiar cualquier forma de mediación es una señal de espíritu democrático. Mientras, son beatos ante la palabra ‘acesso’. Ésta es la clave: la idea de que no haya intermediarios entre el escritor y el lector. Es la ideología de Amazon y una trampa funesta”.

Calasso habla de libros, pero lo mismo da. Porque, en el fondo, el problema de los diarios no es sólo ni primordialmente de precio sino de confianza. La confianza es la razón de ser un mediador. Los mediadores son imprescindibles en cualquier orden de la vida. Los periodistas somos grandes, imprescindibles mediadores. Dejémonos pues de selfis, de tanto onanismo profesional. Sí, por favor, dejemos de cavar.

Tags: , , , , , , , ,

Diciembre 30, 2014 0

Por un año de cuernos

Por Javier en General

Si hoy es 25 y estoy corriendo, ya de anochecida, es que el año declina. Se va a despedir en cualquier momento.

Hoy, 25, no hay diario (en papel). El Rey con cara de Príncipe en realidad no dijo nada (tampoco) anoche. Hay que aprovechar las ocasiones (pienso). Leo el (diario) de ayer.

Un día sin diario es un día suspendido, hibernado. Destemplado. Hace (aún) más frío sin diarios. Los quioscos digitales no me dan calorcito.

En el (diario) de ayer encuentro cosas maravillosas. Justifican los periódicos. Me hacen sentir orgulloso. No me importa leerlas con retraso…

La visita del catedrático Manuel Fraijó al teólogo Hans Küng. El viejo profesor Küng, que a sus 86 años reconoce lo mismo que este 2014 declinante: “Estoy a la espera para despedirme en cualquier momento”. ‘En el atardecer de la vida’ es el conmovedor capítulo XII del tercer volumen de sus memorias: ‘Humanidad vivida’. “Sus males de ahora y sus esperanzas de siempre”, dice Fraijó. O, dicho con otras palabras, el párkinson y el misterio, que algunos llaman Dios. El final. (¿El final?)

Una reunión de filósofos en el Retiro de Madrid: Fernando Savater, Carlos García Gual y Javier Gomá, a vueltas con Epicuro. Juntos han escrito ‘Muchas felicidades. Tres visiones y más de la idea de felicidad’ (Ariel). Juntos rastrean la historia de la búsqueda de la felicidad. ¿Un final feliz?

A un Dios triangular y silencioso interpeló durante décadas como niño perplejo el dibujante Máximo, fallecido ayer (ya no es 25, ahora escribo el 29). El filósofo de la opinión dibujada, lo llama Juan Cruz. ¿Dónde estará ahora Máximo? ¿Será feliz?

Adiós, adiós, 2014. Larga vida.

• Este año he visto a los diarios enfrentarse con Google News. Temo que se echen atrás al hacer recuento. Ése es el problema: nadan y guardan la ropa. Faltan cojones.

• He leído de proyectos periodísticos estimulantes. The Marshall Project, por ejemplo, cuya web se estrenó en noviembre. Lo lideran Neil Brasky y Bill Keller, ex director de The New York Times. Una organización sin ánimo de lucro sostenida por donantes y fundaciones. Periodismo en profundidad con la convicción profunda de influir en la opinión pública y llegar a cambiar políticas, estructuras. Con periodistas competentes y recursos. Dicen.

• El (proyecto) que viene de Jill Abramson, ex directora también del Times, es aún más ambicioso y con muchos, muchos ceros. Será —cómo no— digital, aunque de pago por suscripción, y centrado exclusivamente en historias de gran, gran formato. Me cuentan que Pedro J. suspira por aliarse con Abramson de una u otra manera. Su proyecto ya reúne a varios conocidos, y más que se irán sumando. Aunque parece que de momento el personal no se acaba de animar.

• Sin Pedro J, Rodrigo Sánchez le ha dado un buen meneo a El Mundo. A nivel gráfico es lo más destacable del año en España. No me interesa tanto el cambio de color del icono de la mancheta, ni que ésta luzca en negativo los domingos. Lo valioso es haber ‘contagiado’ el espíritu de Metrópoli a la segunda parte del diario, ahora llamada EM2. No hay nada parecido en la prensa española. Como Rodrigo no es de los que se contentan con el halago, le dejo aquí las dos preguntas que me rondan tras el rediseño. Una: ¿por qué no extender el contagio a la primera parte? Y dos: ¿es adecuado aplicar a un diario las mismas estrategias visuales que ya se emplean en un suplemento?

• Otros (proyectos) están provocando fascinación universal. Hay que decir que sí, que se conocen, ¡cómo no! Porque, si no, no estás puesto y en seguida te llaman viejuno. Vox, Quartz, Circa, Yahoo News Digest… A mí no me parecen tan novedosos, la verdad. Poco o nada me aportan. Los miro, sí. Prefiero mis diarios. Los de mi rincón. Por cierto, se me han amontonado unos cuantos estos días.

• No podía faltar: el charlatán de Jeff Jarvis —otro gurú insufrible— acaba de publicar libro (‘Geeks bearing gifts’) antes de finalizar el año. Dice (de nuevo) bastantes bobadas: a saber, que es equivocado pensar que el rol del público es consumir el contenido que producimos los periodistas y que es igualmente equivocado pensar que los periodistas somos contadores de historias. ¡Y yo que en estos dizque novísimos medios sólo encuentro historias!

En fin, a punto de recibir 2015, brindo por los miles de diarios locales y regionales que pespuntean nuestro planeta. Los diarios que lee la gente normal. Más bien modestitos. Mayormente impresos. Desconocidos casi todos. Sufrientes. Cercanos. Reales. Esos diarios de los que nadie habla en blogs periscópicos y que, sin embargo, están a la vanguardia del periodismo. En primera línea. Brindo por ellos con toda el alma. Y por la gente que los hace y con la que hemos aprendido y compartido tantas cosas verdaderas.

Ojalá 2015 sea un año de cuernos.
(¿A quién o a qué te gustaría ponérselos?)

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,