Enero 9, 2013 0

4 de enero

Por Javier en General

Tajabone es una fiesta. Se celebra después del Ramadán. Después de un duro mes de ayuno, los niños musulmanes salen a la calle a pedir su aguinaldo. Se intercambian comida, bebidas, telas… Los niños se visten de niña, y las niñas de niño. Tajabone es la fiesta de la alegría.

‘Tajabone’ es también el título de una canción inolvidable. Escuché ‘Tajabone’ por primera vez en el cine, en ‘Todo sobre mi madre’, de Almodóvar. Me conmovió. Luego, la olvidé. Muchos años después, este otoño, volví a encontrarme con ‘Tajabone’ en un videoclub. Volvió a conmoverme. Pero no tenía referencias: no sabía qué estaba escuchando. Me abalancé a la caja y pregunté qué música era ésa. No supieron decirme. He pasado semanas del otoño tratando de dar con ‘Tajabone’. Sin éxito. Ayer noche me encontré con ‘Tajabone’ por casualidad (¿o no?). Veían la tele mi hijo y mi mujer, una película cualquiera. En la pausa publicitaria apareció ‘Cumpledías’, la última campaña de Unicef, realizada por JWT. Y allí, al fondo, sonaba ‘Tajabone’. Lloré.

Hoy, 4 de enero, iba a ser un día de fiesta. De aniversario y rosas. No lo ha sido. Una llamada, una, puede trastocarlo todo. Volvíamos felices del teatro… De repente, es noche cerrada en Barasoain, kilómetro 25,6 de la N-121. Hace frío, aunque no tanto como pudiera suponerse a estas alturas del invierno. Luces de intermitentes. Los agentes se mueven con la fría precisión del entomólogo. Los bomberos limpian a manguerazos la calzada. Se acaban de llevar un cadáver que nadie llora. Nosotros acabaremos después bebiendo una copita de pacharán y forzando una sonrisa juntos, aún vivos —nadie sabe por cuánto tiempo—, con una tristeza que hiela el corazón. Muerte y vida, sin solución de continuidad: la misma cosa, la misma cosa, la misma cosa.

¿Para qué sirve un diario? Para averiguar delicadamente, con atemorizado pudor, con respeto, que J.A.Y era de Cárcar y tenía 84 años. Que era viudo, padre de seis hijos repartidos por ahí y abuelo de trece nietos. Que lo llamaban Chato. Que era un hombre introvertido. Que volvía de Pamplona y recién se había bajado del autobús. Que sólo quería cruzar la carretera, maldita oscuridad…

¿Para qué sirve un diario? Un diario sirve para leer de la muerte y de la vida, que casi siempre es tan implacable como la muerte, si no más, y todo lo traga. Todo.

¿Para qué sirve vivir? Un diario no sirve para responder a la pregunta de si vivir sirve o no sirve, ni tampoco para devolver la vida a Chato, pero sí para saber que estamos en enero y que, a pesar de todo, enero es lo único que tenemos. Lo más valioso.

Con toda la empatía de que soy capaz, aún estremecido, incrédulo, os dejo en enero la conmovedora ‘Tajabone’. Que su dulzura alegre la fiesta única de vuestras vidas.

PD. Ésta es la letra de ‘Tajabone’, escrita en wolof, el idioma oficial senagalés, por Ismaël Lô.

“Ta… Tajabone, dejne, Tajabone.
Ta… Tajabone, dejne, Tajabone abduh u jam mal hy ajmhal ja mahle kala.
Jawe eteeko da uzee seroon.
Mumun muhnida dagam du linga’n.
Mumun muhnida dagam won n’ga. Ha we he ch’ticoon. Da nun ze zerun.
Mumun muhnida dagam du linga.
Mumun muhnida dagam won n’ga.
Ta… Tajabone, dejne, Tajabone.
Ta… Tajabone, dejne, Tajabone.
Wo leij, wo leij, abduh u jam mal hy ajmhal ja mahle kala.
N’ga, n’ga…”

Y ésta su traducción aproximada al castellano…

“Tajabone, nos vamos a Tajabone.
Abdou Jabar es un ángel que baja del cielo y llega directo hasta tu alma.
Va a preguntarte si has orado.
Va a preguntarte si has ayunado.
Él llega hasta tu alma.
Él llega hasta tu alma y te pregunta si has orado y ayunado”.

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