Enero 24, 2013 1

Tiempo al tiempo

Por Javier en General

Tengo un amigo de Bilbao que trabaja desde hace cinco años en National Geographic. No sé si trabaja allí porque es de Bilbao, y ya se sabe que los de Bilbao nacen —o trabajan— donde les da la gana, o porque Washington está a las afueras de Bilbao, que viene a ser lo mismo. El otro día lo citaba Jacinto Antón en El País Semanal en su estupendo y apasionado viaje al corazón de la revista con motivo de los 125 años de la sociedad que fundaron 33 científicos en el Cosmos Club de la capital estadounidense el 13 de enero de 1888. Las cosas como son: me llené de orgullo al encontrar citado a mi amigo en el reportaje de Antón.

En realidad no tengo uno, tengo dos amigos que trabajan en National Geographic, y yo no soy de Bilbao. Este otro amigo, que tampoco es de Bilbao sino de Madrid, siempre cuenta que al principio de su carrera, en El Mundo, le encargaban hasta 30 gráficos al día. Luego, marchó a The New York Times y la cosa bajó a un gráfico por semana. En National Geographic hace como mucho uno cada seis meses. Si llega.

En National Geographic, cuenta Antón, Juan José Valdés se ha tirado nueve meses elaborando un mapa de su Cuba natal; Tim Laman y Edwin Scholes tomaron 40.000 fotos, grabaron 2.256 audios y vídeos y subieron a 146 árboles durante ochos años para completar un estudio sobre chillidos y plumas de aves que ahora se exhibe en el vestíbulo de la sede, en Washington; Fredrik Hiebert lleva veinte años investigando el comercio terrestre y marítimo de la antigüedad… La sociedad National Geographic apoya y gestiona anualmente más de 300 expediciones y proyectos de conservación.

Explorar significa reconocer. “Reconocer, registrar, inquirir o averiguar con diligencia una cosa o lugar”, dice la Academia Española. Reconocer es abrir los ojos. Es entender. Reconocer toma tiempo. En National Geographic son afortunados porque tienen tiempo. Y son sabios porque se lo procuran. Sonrío al leer que en este tiempo de innovación perpetua hacia no se sabe bien dónde “lo más importante es conservar”. ¿Innovar es conservar? Quizá.

No son ingenuos los ejecutivos de la sociedad National Geographic: si bien 60 millones de personas leen la revista cada mes en todo el mundo, la circulación ha caído como la de tantas otras cabeceras. La edición en inglés, que alcanzaba los 12 millones de ejemplares en los buenos tiempos, hoy apenas supera los seis. A esos hay que sumar otros tres millones de 37 ediciones en 35 idiomas. Así que National Geographic anda hoy explorando también en el territorio de los nuevos soportes, y haciéndolo muy bien por cierto, como siempre: con los ojos abiertos.

Instagram, adquirida en abril pasado por Facebook, ha perdido en un mes la mitad de sus seguidores: de 16 a 7 millones de usuarios activos. Hay un tema legal de por medio relativo al uso con fines publicitarios de los contenidos que generan estos usuarios, pero en el fondo esto me importa poco: Instagram es como tantos otros inventos de garaje, que tocan el cielo y después se esfuman en un abrir y cerrar de ojos. Instagram pertenece a este tiempo instrumental —impaciente, instantáneo— de viajecitos y mirada cortos que considera que todo ha sido ya desvelado, descubierto, reconocido. Tiempo sin verdadero tiempo. Tiempo sin verdaderas exploraciones.

La Academia Española añade una segunda acepción al término explorar: “Examinar o reconocer a un paciente con fines diagnósticos”. Y pensaba yo: ¿por qué no encargar a National Geographic un estudio sobre los males de la prensa? Veamos. No sé cuánto tiempo tomará la investigación. Pero valdrá la pena, seguro: al cabo de ese tiempo National Geographic confirmará con datos irrefutables lo que viene proclamando al viento, sin demasiado éxito, ésa es la verdad, el bueno de Carlos Grassa Toro: que un periódico sirve para explorar, para reconocer, para abrir los ojos. Y, si no, no sirve.

Fernando G. Baptista y Juan Velasco trabajan en National Geographic porque tienen alma de explorador y son muy buenos.

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One Response a “Tiempo al tiempo”

  1. Juantxo Cruz says:

    Suscribo lo de la división analítica de la prensa, van a necesitar una legión de exploradores. Mi primer error infográfico fue copiar el Océano Atlántico de una plantilla y ubicarlo a orillas de Barcelona en el mapa que estaba ejecutando.

    Al día siguiente, la centralita se colapso y una secretaria nos avisó que aquello no había gustado nada. Así fue. Irrumpió el Guti en el departamento, que entonces dirigía Gerardo Ametxazurra, preguntó, localizó y me lanzó una colleja que sonó en toda la redacción: “La última vez, chaval”, espetó con ‘cariño’.

    Aquella maza me sirvió para estar más atento a la edición de los gráficos, enseñarlos a varias personas antes de pasarlo a la mesa y revisarlos de nuevo.

    Los rumores en la red están a la orden del día. Facebook desmintió hace poco la noticia (‘erroneos reports’) sobre Instagram. En realidad tiene 90 millones de usuarios mensuales. Mucho poder entre sus fotos, en otros tiempos en otras manos. Te dejo el link.
    http://allfacebook.com/instagram-releases-monthly-active-users_b108803

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