Mayo 7, 2013 1

Bonito

Por Javier en General

La ciudad está tan bonita que hoy he estado a punto de llamar al diario para contárselo y que mañana salga la noticia a toda plana. He imaginado incluso el texto, que se desplegaría en una Flama de buen tamaño, o en Relay, condensada en caja alta, según se trate de uno u otro periódico. Antetítulo propiciatorio: “¡Atención, vecinos, no se pierdan el espectáculo!” Título rotundo, indiscutible: “Pamplona deslumbra”. Subtítulo informativo-aclarativo: “Las lluvias, incansables, provocan el mayor verdor en décadas”.

Luego, lo he pensado mejor y he colgado el teléfono: sería una noticia muy ñoña. Eso no vende. ¡Si al menos uno de esos árboles verdísimos se tragara a un niño! ¡O si el verdor deslumbrara de verdad a los conductores, hasta el punto de provocar accidentes en cascada en las vías principales de la ciudad! ¡O si tanta belleza hipnotizara a los ciudadanos, a todos los que cayeran en la cuenta, y disparara el absentismo laboral! Entonces sí, entonces no habría duda: titulares a cinco columnas.

Pero no. La ciudad tan sólo está deslumbrante. Como cada mayo y junio. Después llegan los Sanfermines y la ruina.

Claro que a otros les parecerá que no, que no es para tanto, y que además la ciudad es más bonita en otoño, pongamos, o bajo la nieve que nos ha enterrado en 2013, o incluso bajo el polvo abrasador de la canícula. Esto de la belleza es muy subjetivo. Pasa lo mismo en todos los órdenes de la vida. Una mujer o un hombre guapos. Una camisa, una corbata. Un periódico… ¿Quién dice qué periódico es bonito o feo y por qué? ¿Es más bonito Die Zeit que Bild? ¿The Guardian que The Sun? ¿Dagens Nyheter que Aftonbladet? ¿Con base en qué criterio? ¿Por qué un diario popular —feo— nunca gana un premio de diseño? ¿Por qué todo es tan previsible?

Entre Logroño y Pamplona hay 600 señales de tráfico, según ha contado Álvaro, que se quejaba en el post anterior a éste de la hiperindicación en esta dizque sociedad del conocimiento. En las ciudades romanas del siglo I, en cambio, las calles no se rotulaban, aunque sí se hacían pintadas políticas. Todo era entonces un sucio y bullicioso galimatías las 24 horas del día, según acabo de saber gracias a la exposición ‘Romanorum Vita’, una joya de La Caixa. Pues bien, me seduce más el desorden romano que la pulcritud excesiva de la Autovía del Camino. Entre señales y GPS, viajar ya no es viajar porque es imposible perderse. Nos hemos vuelto un poco tontos. También me seducen más los diarios feos que los bonitos. Los encuentro más prometedores. Quizá porque uno puede zambullirse y perderse en ellos.

Bah, en cualquier caso ni unos ni otros hablarán mañana de lo bonita que está la ciudad. Sino de dietas municipales mal cobradas, del mutismo de un Rajoy cada vez más espectral, del esperpento calculado de Mou. Así que me voy a la cama con el póster —precioso— de Nerea para el certamen de pintura al aire libre de la Mancomunidad, que llega puntual, como cada mayo, al hilo de la belleza. Con el póster y con las palabras-vacuna de Caballero Bonald, último premio Cervantes: “Si es cierto, como opinaba Aristóteles, que la historia cuenta lo que sucedió y la poesía lo que debía suceder, habrá que aceptar que la poesía puede efectivamente corregir las erratas de la historia y que esa credulidad nos inmuniza contra la decepción”. Buenas noches.

Share

One Response a “Bonito”

  1. Buenos días Javier,

    Me ha llamado la atención que usted, que se dedica a hacer periódicos bonitos (al menos a mi me lo parecen) prefiera los diarios feos.

    Un saludo

Deja un comentario

Sitio web