Febrero 26, 2016 1

Conversaciones, contenido y necios

Por Javier en General

Muerto Umberto Eco (1932-2016), pienso de inmediato en Sean Connery, y que leí intrigado ‘El nombre de la rosa’, y que han pasado treinta años, y que el escritor y semiólogo lucía un físico y una barba negra rotundos, y que yo estudiaba periodismo, y que tenía una novia pelirroja, y que no sabía qué iba a ser de mí, como mi hija hoy. Era un presente igual de rotundo, abierto de par en par, y eso que ahora estoy leyendo otro libro que me dice que el secreto está en el presente y en el cuerpo de uno, no en la mente…

Muchos se han referido estos días a una frase que Eco soltó en su discurso de aceptación como doctor honoris causa por la Universitá degli Studi de Turín el año pasado. La frase es ésta: “Las redes han generado una invasión de imbéciles; dan derecho a hablar a legiones de idiotas que antes lo hacían sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad, y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios”. (Título, por cierto, que a su vez me trae a la memoria la disparatada, demoledora y póstuma novela de John Kennedy Toole que, mira por dónde, se publicó el mismo año que ‘El nombre de la rosa’: 1980, y marcó la juventud de algunos buenos amigos).

No se me ocurrirá a mí insultar a los millones de usuarios de las redes como hace Eco, ni quitar a nadie el derecho de decir lo que quiera por cualquier vía, válgame Dios. Pero coincido con él de cabo a rabo en la médula de su exabrupto: una cosa es hablar, en el bar o en las redes, y otra cosa es crear contenido. Contenido en el sentido de socialmente valioso, significativo, que construye o ayuda a construir.

Es decir, a la galaxia social se pueden lanzar a través de las redes millones de conversaciones, que son las que hablamos todos a diario. Bobadas, chismes o asuntos de mayor o menor relevancia, pero siempre de índole personal. La trascendencia social de esas conversaciones es ínfima: no alcanzan la categoría de contenido. No son algo que deba merecer la atención de un periodista. Y es que no por masivo algo se convierte en periodístico. Otra cosa es que los diarios hayan decidido vender su alma a lo masivo de pura desesperación.

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One Response a “Conversaciones, contenido y necios”

  1. Pedro says:

    Opino, humildemente, que el periodista se había erigido a sí mismo como el “único” vocero de la realidad, y había llegado a creérsela. El Cuarto Poder estaba ahí, y me río de la libertad de expresión cuando tiene que pasar por el filtro del medio que lo publica, que es donde reside el poder y que tiene muchos intereses ocultos.
    La revolución de los medios (internet, las telecomunicaciones, y también los transportes… porque gracias a que se viaja tanto, se conoce más o hay más gente que conoce de primera mano) permiten multiplicar el número de medios y reducir el número de controles. Muchos han llegado para quedarse… sino, no sería una revolución. Pero eso no significa, ni que nos hayamos librado de los primeros, ni que los nuevos sean “mejores”. Sólo significa que hay más jugadores en el juego (o juegos).

    Sobre el contenido, estoy de acuerdo en que más cantidad no es más calidad… y que se abusa de la trascendencia de lo personal… pero de alguna manera, la cultura del “bloguero” gira entorno a sí mismo y sus experiencias y opiniones… y es relevante por el número de seguidores. ¿Opiniones basura? Sin duda, la mayoría… pero es que también es mayoría la cantidad de seguidores.

    Un blog muy interesante el vuestro. Felicidades!

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