Mayo 23, 2016 1

Crónica del fin de semana

Por Javier en General

Hay mucha gente a la salida del funeral, y también ausencias.
¿Qué es la verdad?, ¿dónde está?, preguntaba el oficiante.
Se echa la noche de luz naranja: no es el atardecer, son las farolas del casco viejo.
Compartimos banco, cervezas, confidencias.
Es un encuentro familiar extraño.
Posiblemente, el último en Pamplona.
Se habla de Kafka, de Dinamarca o del futuro, la cosa va por grupos.
Tiene algo de irreal este viernes.
El sábado, temprano, me corto el pelo.
Hago la compra, la recojo.
Otros esparcen cenizas en Santoña.
Es el día de Cristina, se gradúa.
Comemos en el centro, muy elegantes.
Brindamos contentos y cariacontecidos.
Después, ante doscientos estudiantes y sus familias, Manuel Martín Algarra llama a humanizar la tecnología.
Dice que los ingenieros son como las tuberías.
Lo mismo transportan agua potable que epidemias gravísimas.
Qué llevan las tuberías, ésa es la madre del cordero.
Mi hijo, ingeniero, no está muy de acuerdo.
Comunicarse, construir.
El discurso de la delegada de Periodismo aventaja a los otros dos (Publicidad, Audiovisual) por mucho.
Un amigo presente confirma que siempre es así.
Normal, pienso.
Las tres delegadas, por cierto, son mujeres.
Un amigo presente confirma que casi siempre es así.
¿Normal?, me pregunto.
La decana habla finalmente de Paco Sancho y del fotógrafo Nachtwey.
A James Nachtwey, que se hizo fotógrafo de guerra por Goya, le han dado el Princesa (antes Príncipe) de Asturias de Comunicación y Humanidades; la facultad ya le había concedido su premio Brájnovic.
Nadie menciona a Fernando Múgica, ex alumno, el Nachtwey de Pamplona.
El acto no se hace largo, la organización es impecable.
Desfilan los muchachos, recogen sus diplomas.
También, Cristina.
Lloro fugaz, discretamente, muy orgulloso.
Fuera, es noche de verano en mayo.
Pamplona surreal.
En el café de la plaza, más allá de los corros, se sienta a la mesa una presidenta de gobierno.
Conversa animada, parece.
Es periodista, últimamente política, pero hoy, en familia, sobre todo es ella.
La miro.
Se van todos, caminamos sin prisa.
Cojeo.
Me han salido ampollas en los pies.
¡Llevo los zapatos de mi boda!
En el bar, antes de la cena, saludo al director de un periódico.
Le doy las gracias por publicar el obituario de Fernando.
Caen unas gotas.
El domingo se traducen en viento furioso y lluvia racheada.
Mayo sin caretas.
Desayuno piña que ha cortado Elena y fresas sobrantes.
Leo que David Beriáin ha dado con el ejército perdido de la CIA, los ‘hmong’, 41 años después.
Qué tipos estos de Artajona.
‘La fotografía ha muerto’, reza la Colección Alcobendas en el museo.
Paseo, pues, entre la muerte y la autoedición antes de tomar el aperitivo.
El responsable del bar, muy exitoso, saca el pincho y me anuncia: lo dejo.
Cambio de rumbo.
Está cansadísimo, pero contento.
Le admiro y le envidio.
Quiero imitarle.
No ha acabado el domingo.
Cocino borrajas en la olla, me salen buenas.
Salgo a correr por la tarde.
Gana la Copa el Barcelona, Iniesta juega un (otro) partidazo.
Ahora sí se ha acabado el domingo.

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One Response a “Crónica del fin de semana”

  1. Yolanda uriz says:

    Gracias Javier por compartir estas 24 horas. Enhorabuena!!. Besos a Elena y a Cristina

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