Abril 23, 2016 2

Día del Libro

Por Javier en General

Mi hija presenta en pocos días su proyecto fin de carrera: una estupenda revista sobre fotografía y fotógrafos. No es una publicación estrictamente fotoperiodística sino que más bien abre sus páginas a la narrativa y a la creación fotográficas en el más amplio sentido de ambos términos. Está repleta de metáforas visuales y sugerencias. Es limpia, elegante. El prototipo lo protagoniza Patxi Úriz, reciente ganador de un Goya por el documental ‘Los hijos de la tierra’. Aunque si tuviera que elegir, me quedaría con un reportaje sobre México: fascinante, prolijo y barroco, como corresponde. Bravo.

El proyecto de Cristina y su grupo no tiene nombre. Tan sólo una almohadilla, #, que precedería a cada número trimestral (#01, #02, etcétera) en el caso improbable de que la revista se llevara a efecto. La almohadilla presenta un problema grave: ¿cómo nos referiríamos a la revista para pedírsela al quiosquero? No podría ser déme #, porque # no suena, no se pronuncia, no es nada. Tendríamos que añadir: ya sabe, esa revista nueva sobre fotografía… Como símbolo gráfico de acompañamiento al número de cada edición funciona, como marca comercial no. Se lo advertí a mi hija, pero no me ha hecho caso. Es muy cabezota.

Lo importante, sin embargo, es que Cristina y sus compañeros han decidido que su revista no tendrá extensión digital. Por toda página web, sólo un sitio sencillito para vehicular suscripciones. Nada más. (Juro que no he tenido nada que ver). No quieren que los contenidos de #01 ni los de los siguientes números estén disponibles gratis en la red. Eso lo tienen claro. No tanto que el tribunal que les va a juzgar esté de acuerdo con su estrategia. He procurado tranquilizar a mi hija y me he brindado a estar presente durante la defensa, por si hay que echar una mano.

La otra semana nos topamos en San Francisco con ‘Swan Oyster Depot’, un legendario establecimiento gastronómico especializado en marisco. Uno puede entrar y comprar, como si se tratara de una pescadería, o también quedarse a comer. Lo recomiendan todas las guías. Pero lo que me llamó la atención al asomarme fue un modesto cartelito escrito a mano y pegado en la pared, bien alto, al otro lado de la barra, para que se vea. Ese cartel advierte sin complejos que ‘Swan Oyster Depot’ no tiene página web; aún más, que si alguien encuentra en internet cualquier cosa sobre ‘Swan Oyster Depot’ sepa que no es contenido autorizado. “Preferimos el trato personal”, concluye. Con un par.

Hoy es 23 de abril, día del libro. Acabo de salir de la única librería del centro de Santo Domingo: un oasis. He comprado ‘Bajo el agua’, un ensayito de David Foster Wallace; ‘Ursúa’, de William Ospina; ‘Gratitud’, la coda de Oliver Sacks a su impresionante ‘En movimiento’; y una edición nueva de ‘Pedro Páramo’. Hace mucho calor afuera. Salgo reconfortado. Vuelvo a comprender que no es lo mismo tener una biblioteca en casa que un ebook de mierda y las paredes vacías. Intuyo claramente que el hilo argumental de nuestra especie no es frenético ni actualizable sino flotante, tembloroso, circular. Está ahí siempre. Discreto, pero abrumador. Paciente, invencible. Une siglos y afanes. Se podía masticar en la librería.

La vida es mancharse, sí. De tinta o de marisco. Impresa, no digital.

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2 Responses a “Día del Libro”

  1. Me gustó la entrada.
    No sé en otros paises pero en México se solía o se suele jugar todavía el juego del ‘gato’, ya saben ese en el que se trazan las cruces y los círculos y conseguir alinear tres para vencer al adversario; el que se juega sobre este diagrama: #.
    Bueno pues en México a ese signo se le suele llamar ‘gato’ me imagino porque asemeja un arañazo del animal. Desgraciadamente ahora ya mucha gente le llama ‘jashtag’ pero los nostálgicos y defensores de lo castellano lo llamamos gato, gatito: Incluso en los llamados call centers las grabaciones que lo guían a uno para ir tecleando números dicen algo así: “Si desea salir del menú marque gato”.

    Y bueno, no se pues; si la revista de tu hija se llegara a distribuir en México algunos la pedirían al voceador del kiosco: “Oiga señor Ya tiene el nuevo numero de la revista gato?”

    Abrazos.

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