Junio 3, 2014 6

El primer día

Por Javier en General

El primer texto que escribí y que firmé en un diario se tituló ‘Los que pasan del encierro “porque eso es para castas y pirados”. Abrió la sección ‘Diario de Verano’ en Diario de Navarra el viernes 15 de julio de 1988, justo al día siguiente de acabar los Sanfermines. Título a tres columnas en dos golpes y foto vertical a dos columnas de Jorge Nagore. La firma, abajo a la derecha, al final del texto, según el estilo entonces del periódico.

En realidad, hay otro texto mío anterior, del lunes 11 de julio, muy corto, titulado ‘Alarde de txistularis’, que no lleva firma. Es apenas la modesta transcripción de una nota de prensa del programa de fiestas convenientemente corregida y puntuada. ¡Pero un texto mío al fin y al cabo! No es difícil imaginar el temblor de aquel estudiante de cuarto de Periodismo, o sea yo, al verlo publicado. A la altura de 1988 publicar en un diario era cosa muy seria. Mucho.

‘Alarde de txistularis’ ocupa la primera página del primer tomo de los varios que conservo en casa con toda mi producción periodística puntualmente recopilada. Reconozco aquí método suizo: cada día fotocopiaba la página del periódico en la que aparecía un texto firmado por mí y al cabo de semanas o meses, según, reunía un buen fajo y lo encuadernaba con espiral y tapas negras. Igual que hoy presentamos a clientes prototipos o manuales de estilo. Ese primer tomo va de julio de 1988 a diciembre de 1989. Esta noche, 25 años después, leo ‘Los que pasan del encierro…’ y me reconozco. Aunque no cumple las normas de la casa. Primer mandamiento: citarás siempre el nombre y los dos apellidos de cuantas personas menciones en un reportaje. Ignoro cómo lo dejaron pasar.

Hoy, precisamente hoy, ha comenzado a trabajar mi hija Cristina. En ese mismo periódico. 25 años después. No, no es un día cualquiera: es lunes, 2 de junio de 2014. El día en que ha abdicado el Rey Juan Carlos. Hubiera dado cualquier cosa por estar hoy en una redacción y participar del zafarrancho. Cristina, suertuda, lo ha vivido. No se le olvidará nunca.

Unos se van, otros llegan. El último día, el primer día. Todo sucede con demoledora normalidad. 1975: el Rey es un treintañero que llega al trono. Yo tengo nueve años. Mi hija no existe. Pestañeo. 2014: ahora el Rey es un hombre casi octogenario y devastado por el tiempo. Yo tengo 47 y mi hija hace tiempo que está aquí: ya cumplió los 20. Por en medio, cuarenta años que han volado, que ya no son ni están ni se les espera…

En las redes y en algunas plazas campan a sus anchas los descorteses, los desagradecidos, los brutos. Muchos pugnan ridículamente por ser los primeros en dar la noticia. Se tuitean y retuitean majaderías. ¡Qué poco trabajo tienen algunos! Los diarios han lanzado ya sus ediciones especiales de la tarde. Valiente estupidez: siguen sin aceptar lo que son. ¿Para qué sirve un periódico, querido Grassa Toro? Dímelo otra vez…

Es un lunes raro. La decisión del Rey me ha removido por dentro. ¿Qué le voy a hacer? ¡No he conocido otro Rey ni otro tiempo! Llevo todo el día pensando en cómo debemos informar. En cuál debe ser la actitud del periodista ante las cosas, hoy y siempre. En qué es lo que nos diferencia de los cínicos, de los que meten ruido y disfrutan chapoteando en el fango, de los que nada respetan, de los vanidosos. Algo me dice que los mejores periodistas son los que pestañean. Pestañean y conservan así, intacta, su capacidad de asombro. Y los que ante un acontecimiento histórico como el de hoy no se burlan, no afean, no relativizan ni equidistan, no tecnifican sino que se abren con generosidad, practican la escucha, viven profundamente la noticia y, por qué no, hasta se emocionan. Sí, los que hoy se han emocionado… ¡esos son los mejores, los que yo ficharía!

Al Rey (recuerda, siempre dos apellidos: Borbón y Borbón) le deseo descanso y reconocimiento. Que se cumplan sus intenciones. A mi hija, que viva desde el respeto profundo, que busque siempre a las personas más allá de la noticia y que se emocione. Que pestañee. Sé que lo hará. Hoy es lunes, 2 de junio de 2014: el primer día del resto de sus vidas.

Share

Tags: , , , , , , , , ,

6 Responses a “El primer día”

  1. Nerea says:

    Disfruta de ese viaje, Cristina…

  2. Ana says:

    Y a mí me ha emocionado este texto, porque no soy hija pero sí nieta de periodista, porque también recopilé mis textos publicados en prensa fotocopiados y encanutillados, porque contemplo expectante el curso de la Historia, porque quiero hacerme mi propio juicio de valor sobre la monarquía y porque a los seres humanos nos emocionan las palabras bien escogidas y mejor hilvanadas.

  3. Rosa says:

    Tal vez era eso. Por vez primera estoy poniéndome gotas de colirio…¿será de tanto pestañear?

  4. Rosa says:

    Ánimo Cristina. Para empezar tienes una buena huella donde pisar

  5. miguel says:

    Unos cuantos dias sin pasar por el rincón y veo que la vida rompe fuerte al final de la primavera. Me alegro mucho que la saga continúe. Un fuerte abrazo y un gran beso a ambos.

  6. Luisgui says:

    Cristina es hija de quien es, y se nota en mil cosas. En la mirada, en la actitud, en las ganas, en el gusto por lo bien hecho… Ahora hay que dejarla crecer, que haga su camino y sea constante. Lo demás es genético. Ya lo veréis

Deja un comentario

Sitio web