Marzo 30, 2015 2

Gacetillas de primavera

Por Javier en General

Me refiero desordenadamente a algunos protagonistas y a algunas cosas que he ido anotando en días pasados. Se me acumula la demasiada actualidad.

• Me aburre Jill Abramson. Tanta coba. Y, además, siempre anda de uñas. Con esa cara de sota, como decimos en Pamplona. Su entrevista en El País es decepcionante. Pero vivimos en la civilización del espectáculo y Abramson llena las aulas de la universidad que la invita, como antes Mark Zuckerberg. Qué dice es lo de menos. Me aburren, sí, los que van a la última, los que siempre hablan con el viento de cola, investidos de una autoconcedida y fanfarrona superioridad moral, casi siempre con los bolsillos repletos. Me divierten, en cambio, los llaneros solitarios, los que van a la contra, más audaces y erráticos. Busco su fulgor.

• “Los artilugios electrónicos deberían venir con un prospecto que explique su peligro”, suelta el filósofo italiano Roberto Casati. Casati trabaja en el Centre National de la Recherche Scientifique de París. Acaba de publicar ‘Elogio del papel. Contra el colonialismo digital’ (Ariel). Es maravilloso encontrar gente a la que le acusan de reaccionaria. Incluso de “desviada”. En este caso, por reivindicar la lectura en soporte impreso y clamar en contra de lo digital por decreto. El estigmatizado Casati no tiene complejos: leer en papel, dice, es mejor porque favorece la concentración y el aprendizaje. “Hay que protegerse frente a las distracciones. Que exista la tecnología no significa que haya que utilizarla constantemente. Es cosa de negociar”. No es un idiota Casati.

• Tampoco es un idiota John Ridding, consejero delegado de Financial Times, que —casualmente— antes fue periodista. No tiene desperdicio su entrevista en La Voz de Galicia: “Los canales digitales te dan lo que pides, el periódico te da lo que no has pedido. Esa dimensión de dar ideas nuevas, experiencias nuevas, es muy importante para los líderes de empresa. La mayor parte de la innovación viene a través de las ideas nuevas. Los lectores lo valoran y por eso valoran el periódico en papel”. Sí, habéis leído bien: innovación y papel.

• En los recientes premios Malofiej de infografía el jurado no ha concedido ninguna medalla de oro a trabajos de actualidad inmediata en papel por considerar que la excelencia y la innovación en este renglón del periodismo se dan casi exclusivamente en el ámbito digital. O, dicho de otra forma, que el papel no está para dar noticias. Visualizaciones. Big data. Indescifrables y estetizantes composiciones que nadie en su sano juicio entiende… ¡Hasta hubo quien afeó los premios ganados por Fernando G. Baptista por ser “lo de siempre”. Es todo tan previsible… ¡Y tan desolador! Al menos Mónica Serrano, con un título fascinante —‘Del deber y la belleza’—, se acordó del eclipse de sol que tuvo lugar ese día, 20 de marzo. ¡La única periodista!

• A la contra va siempre, siempre, siempre Gervasio Sánchez, llanero solitario por antonomasia, sin pelos en la lengua. Gerva recibió el otro día el premio Jaime Brunet a la defensa de los derechos humanos que concede la Universidad Pública de Navarra. Un premio al periodismo “indeseable, inoportuno e impertinente”. Dijo de todo el fotoperiodista cordobés en su discurso de aceptación, para que quien quiera escuche de una vez: “El oficio más bello del mundo vive su etapa más confusa y oscura en un estado de mercantilismo que destruye como un virus los principios sagrados por los que muchos quisimos ser periodistas desde la infancia”. Es así.

• La Bonette es el puerto de carretera más alto de Europa: 2.800 metros. Lo he subido en bici dos veces. Es una zona desolada entre Francia e Italia, lejos de las bambalinas de los otros Alpes. En el macizo de la Bonette estrelló Andreas Lubitz el desdichado Airbus 320 de Germanwings con sus 150 personas. Recién aterrizado de un vuelo transoceánico, sigo dándole vueltas: ¿cuánto dura a bordo una agonía de diez minutos?

• Cuatro buenos amigos me han hecho una envolvente y yo me he dejado embaucar: ya tengo cuenta en Twitter. Desde hace dos días. Aún no he escrito una línea y me siguen más de cien personas. Qué extraño. Mi hija Cristina no sale de su asombro. Me pide explicaciones, seguramente decepcionada. Cruzamos algunos mensajes por whatsapp, que es como los diarios encargan ahora las cosas a sus reporteros sin mediar más explicación. No sé qué decirle. No sé qué decir. ¿Hay que estar?

Pienso en Abramson y sus reportajes de 100.000 dólares, en Casati y su denuncia, en Gervasio y la suya, en la autoridad con datos de Ridding, en las vacilaciones de los Malofiej, en el eclipse y en Twitter, en el horror aéreo, en cómo le encargan las cosas en el periódico a mi hija. Hay algo que no cuadra. O sí. Me lo haré mirar.

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2 Responses a “Gacetillas de primavera”

  1. Sobre Malofiej: Puede resultar decepcionante esa tendencia a premiar esos gráficos indescifrablemente bonitos de gran colorido. pero ni modo, asi es; veo que la mayor parte del diseño periodístico y la infografía caminan desde hace tiempo por ese sendero. Quizás uno sea el que esta mal empeñandose en proveer un contenido claro y efectivo a un lector de papel que según nos dicen se esta extinguiendo.
    Lo que sí sé es que aqui ahora los impresos estan vivos y varios de ellos siguen siendo rentables, mucho más que el mundo digital.
    En cualquier certamen sucede que ni son todos los que estan, ni estan todos los que son; y lo que resulta liberador es que nada de eso tiene la menor importancia.
    Me gustaron las gacetillas, son de mucha actualidad. Gracias.
    Saludos.

  2. Aintzane says:

    Hola Javier, me gustaría saber qué es lo que te ha parecido decepcionante de la entrevista de El País a Jill Abramson. ¿Las preguntas o las respuestas? A mi me ha decepcionado particularmente que en dicha entrevista se tenga que hablar de diferencias salariales, eso sí que me aburre… El resto, ni fu ni fa.
    ¡Ah! Y anímate a twittear y tendrás otro seguidor más!!! ;)

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