Febrero 7, 2012 1

La emoción de una hoja de periódico abandonada

Por Javier en General

Cada vez que se despide uno de los grandes es la misma sensación de desamparo. Viaje que va consumiéndose. Tàpies era —claro— un viajero más, pero un viajero al revés: hacia los orígenes. Leo a Estrella de Diego que escuchaba el silencio. Que al principio en el mundo no había historias que contar, sólo impresiones, y que precisamente de eso ha tratado siempre su obra: de impresiones. Escuchar el silencio de los orígenes.

El viaje sutil y silencioso de Tàpies pone el contrapunto a la era de la fealdad española, la era de las rotondas y sus pavorosas esculturas, como la llamaba en Babelia acertadamente Antonio Muñoz Molina, que aún espera “la obra maestra de la escultura de glorieta”. Desgraciada hort-era.

Ahora que Tàpies ha alcanzado a los 88 años la meta de su origen, pensaba que también el periodismo y los diarios deberían aventurarse en un viaje iniciático similar. Adónde les llevaría esa peripecia nadie sabe, pero eso poco importa. Seguro que es una experiencia clarificadora.

Cuando cumplió 80 años, en diciembre de 2003, Liberátion ‘invitó’ a Tàpies: le abrió las páginas del diario para que lo interviniera. He rescatado algunas de esas páginas aquí. “Pocas cosas hay más emocionantes que una hoja de periódico abandonada”, dijo entonces. Verdaderamente, un diario puede ser algo único.

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One Response a “La emoción de una hoja de periódico abandonada”

  1. Pablo says:

    y hablando de números intervenidos, mira lo que sale en el país

    http://elpais.com/elpais/2012/02/07/gente/1328621896_377777.html

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