Enero 14, 2014 3

Mediocres

Por Javier en General

Dice Alberto Corazón que reniega del diseño gráfico por ser el resultado de un encargo. Que impera la mediocridad y que ya no hay encargos estimulantes. Que es una decisión que ha tomado por dignidad profesional. Ahora no se distrae con tonterías (sic): pinta.

Dice todo esto Alberto Corazón… cuando ha cumplido 72 años. El madrileño es autor de numerosos logotipos que le han hecho famoso y una de las referencias imprescindibles del diseño gráfico español: Mapfre, Once, Cercanías, Tesoro Público, Círculo de Bellas Artes… El diseño —esos encargos, no su pintura: soy incapaz de recordar uno solo de sus cuadros— le han reportado premios varios (entre ellos, el Nacional de Diseño en 1989), generosos espacios en prensa y anteayer una contraportada dominical de El País. En ella se le presenta no como pintor sino como “el pintor que renegó del diseño gráfico”. Me suena a esos que siempre se van a los sitios como ex algo: reniegan de lo que fueron, pero no pueden pasar sin lo que fueron porque en ese caso no serían nadie. Conozco a varios.

Me ha hecho pensar Alberto Corazón. Le he leído dos, tres veces. He masticado sus frases y en ellas me ha parecido adivinar la soberbia típica del que lo ha sido todo y ahora puede permitirse salidas de pata de banco como la del domingo. Desconozco el patrimonio o el estado de sus cuentas bancarias; hablar así y ahora de los encargos es muy injusto. Sobre todo, cuando tantos diseñadores gráficos están luchando a brazo partido por no sucumbir, si es que no han sucumbido ya.

Hay encargos más o menos estimulantes. A priori, porque la verdad es que luego nunca se sabe. Hay encargos que permiten aceptar otros encargos. No hay encargos de primera o de segunda, como tampoco hay clientes de primera o de segunda. La excelencia nunca está en el encargo sino en el camino que se explora a partir del encargo, sea éste el que sea. Sorprende comprobar cómo las mejores cosas suelen brotar de los teóricos encargos de segunda, de esos encargos mediocres a los que ha renunciado Corazón. Lo compruebo en cada proyecto, en cada periódico.

No sé si vivimos la apoteosis de la mediocridad. No me parece advertir más mediocridad que en otros tiempos. En cualquier caso, cada vez me gusta más lo mediocre, los mediocres: esa gente normal. Yo espero llegar a los 72 años que tiene Alberto Corazón con muchos, muchos encargos mediocres que permitan sacar de mí lo mejor que llevo dentro de mi mediocridad. De una cosa sí estoy seguro: a esa edad seguiré sin atreverme a escribir. Preferiré seguir leyendo a los buenos.

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3 Responses a “Mediocres”

  1. Eñaut says:

    Dice Alberto Corazón que reniega del diseño gráfico por ser el resultado de un encargo. Que impera la mediocridad y tal. Lo dice con conocimiento de causa, como ya demostró en Bilbao, cuando presentó la tipografía “Bilbao”, tomando descarádamente la Albertus, añadiéndole unos remates seudovascos, y destrozando su kerning y tracking. Por si fuera poco, se presentó también la señalética de tráfico que se iba a implementar en las calles municipio; una chapuza monumental de la que todavía quedan algunas muestras sonrojantes en nuestras calles, como modelos a no seguir, rompiendo las más elementales normas de legibilidad, y dejando aun más en evidencia a la “Bilbao”. Todo ello, por supuesto, con la connivencia de los políticos ignorantes y vendepeines de turno. En fin, Alberto, sigue viviendo de éxitos lejanos, échate a un lado, se feliz con tus pinturas y deja espacio a los que sí tienen algo que aportar.

  2. begoña barber says:

    “La excelencia nunca está en el encargo, sino en el camino que se explora a partir del encargo, sea este el que sea”. Gracias Javier por, desde tu gran talla humana y profesional, compartir este texto que destila de ti : sentido común, humildad, y el humanismo que te caracterizan.
    Ah! Todavía te queda mucho para llegar a los 72.Por eso espero que sigas leyendo a los buenos, pero que además de ser el gran diseñador gráfico que eres, oses ponerte a escribir, porque lo haces genial. De algún modo ya eres escritor cuando compartes textos como éste…Begoña Barber

  3. Sergio Fernández says:

    Supongo que cuando uno llegue a esa edad y tenga la suerte de tener las facultades mentales intactas, tendremos patente de corso para decir y hacer prácticamente lo que nos venga en gana, para eso seremos viejos.
    Dicho esto, estoy de acuerdo con que no se puede generalizar y denunciar una mediocridad creativa en nuestros tiempos, pienso que todo lo contrario.
    Y de acuerdo también con Begoña, sigue con la escritura que se te da muy bien.

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