Mayo 8, 2011 12

Para qué sirve un periódico

Por Javier en General

¿Para qué sirve un periódico?, se preguntaba hace unos años en portada, a toda plana, Correio Braziliense. Tengo esa portada archivada y la suelo utilizar como ejemplo en conferencias (ver abajo, al final de este post). El magnífico e innovador diario de Brasilia, superviviente de muchas batallas difíciles contra la autoridad mal entendida, concluyó entonces: un diario sirve para servir. ¡Buf! Palabras mayores.

¿Para qué sirve un periódico?, se preguntaba hace menos años y con cara menos seria Carlos Grassa Toro en Barcelona, en el inolvidable arranque del congreso ÑH4 en Casa Batlló. Os recomiendo el librito ‘In prensa’, ilustrado por Pep Carrió y diseñado por Elena Moreno, que editó la SNDE y que recoge aquella conferencia de Grassa Toro. Comienza así:

“¿Para qué sirve un periódico?
Para calzar una mesa coja.
¿Y para qué sirve una mesa coja?
Para apoyar el vaso de vino que siempre beberemos antes de responder a la difícil cuestión de saber para qué sirven las mesas y no la más fácil de para qué sirve un periódico”.

Hay otras joyas joyeras en el volumen:
“¿Para qué sirve un periódico?
Para reír.
¿Para qué sirve reír?
Para asustar al miedo”.

Según Grassa Toro, un diario sirve para no llegar tarde al cine; para encender la chimenea; para limpiar los cristales de la ventana; para llorar por la amiga que murió ayer, precisamente ayer; para protegerse del frío; para ver las olas del Índico, detenidas, eternas, infinitas; para guardar la verdura tersa, especialmente la acelga, la borraja y el cardo; para coger el paraguas porque amenaza lluvia; para espantar una mosca; para salir del país el día antes del golpe de estado, o para quedarse; para hacer un barquito de papel; para contar hasta noventa y seis o hasta seis millones; para taparse la cara; para encontrar una casa donde vivir; para rellenar los zapatos vacíos y guardarlos hasta el invierno que viene; para volver a perder; para hacer un sombrero y quedarnos un día al sol, en la esquina, esperándole; para decir que no; para no pasar por esa calle; para encontrar una palabra que empieza por v y acaba por a; para secar las flores del herbario; para distinguir éste de aquel; para no pisar el suelo mojado cuando acabamos de fregar; para guardarlo, recortarlo a pedazos, copiarlo archivo por archivo, y guardar los pedazos…

Este domingo he amanecido tarde, mucho más que de costumbre, y con el mismo mal catarro que no se me acaba de curar. Todos los diarios traen en tapa la noticia de la muerte de Severiano Ballesteros. Reconozco que me ha impactado especialmente. Como Bahamontes, Ocaña, Santana o Nieto, Ballesteros representa la edad del páramo del deporte español, cuando no ganábamos ni a las canicas. Puro complejo. Era tan raro que un deportista español ganase algo que a los niños y adolescentes de finales de los setenta nos resultaban poco familiares genios quijotescos como Seve. Ballesteros siempre se quejó de ser más querido fuera que dentro. Eso suele ser normal en España, o al menos lo era, pero en aquel momento y en aquellas circunstancias… se entiende mejor. Cuestión de longitud de onda.

Por casualidades de la vida, hace pocos días llevé a mi suegra a Somo, donde ha pasado sus vacaciones de Semana Santa. Para ir a Somo se atraviesa antes Pedreña. Nunca había estado allí. Me vino a la cabeza, claro, Ballesteros. Todo el mundo sabe que Ballesteros es de Pedreña, como todo el mundo sabe que Iniesta es de Fuentealbilla y que Induráin es de Villava. El lugar es magnífico. Era viernes y sobre la bahía de Santander se recogía un maravilloso sol de atardecer. Pensé cómo era posible que un pueblito costero así hubiera dado semejante genio del golf, territorio exclusivo anglosajón. No sabía que Seve estaba tan mal y mucho menos imaginaba que el desenlace fatal estaba a la vuelta de la esquina.

¿Para qué sirve un periódico? Para enterarme de que Seve, con nueve años, se escapaba a la playa de Pedreña, construía un hoyo en la arena con una lata de tomate, un arbusto y un pañuelo, y se hacía de noche imaginando golpes imposibles.

¿Para qué sirve un periódico? Para leer la última conversación del golfista con Cristóbal Belda, oncólogo que lo ha tratado estos meses y director de su fundación. “La otra tarde mantuve mi última conversación con Seve. Quedamos en volver a vernos en 15 días, pero él, sobre todo él, sabía que eso no iba a ocurrir (…) Aquella tarde clavó sus ojos en los míos y con varias pausas serenas me ordenó que cuidara de mi hija recién nacida. “Los hijos —dijo— te van a dar alegrías que compensarán y superarán cualquier otra cosa en la vida. No olvides que solos venimos y solos nos vamos, pero en el camino lo único que tienes es tu familia. Cuídala”. Entonces, con su mano derecha cogió con firmeza la mía, me volvió a mirar a los ojos… y apretó los labios asintiendo con la cabeza”.

¿Para qué sirve un periódico? Para emocionarse. Para llorar, sí, como dice el bueno de Grassa Toro. No recuerdo haber llorado antes leyendo un diario. Lo he hecho esta mañana. ¿Para qué sirve emocionarse, para qué sirve llorar? Para comprar más periódicos.

Después de llorar he salido a la calle. La ciudad reluce en mayo, pero la propaganda electoral la afea este año. En Madrid la ensalada de candidatos y cartelería es muy ‘española’: qué caos. Me sigue sorprendiendo cómo las campañas insisten en la falta de naturalidad por toda estrategia. Es el reino de la impostura. Pero una impostura zafia y de Photoshop. ¿Por qué —me pregunto, parafraseando a Mourinho— no caen en la cuenta de que la naturalidad y la autenticidad son lo único que ‘vende’? Nada tiene que ver la campaña electoral con la muerte de Ballesteros, pero esta mañana luminosa de domingo pensaba en que Seve fue siempre incómodo, muy suyo, único, y que por eso me llega al corazón su muerte, mientras que los candidatos son casi siempre de cartón piedra, falsos, y que por eso me dejan impasible.

¿Para qué sirve una campaña? Para llenar un periódico. ¿Para qué sirve llenar un periódico? Para no vender periódicos.

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12 Responses a “Para qué sirve un periódico”

  1. Soledad says:

    Precioso! Impresionante! Me ha encantado.

  2. Eduardo says:

    Qué bueno. Los periódicos han tratado muy bien esta muerte, estoy harto de ver noticias que pasan a las tantas de la madrugada, que por el cierre no entran en el periódico del día y nos las dan con 2 días de retraso. Vease la muerte de Bin Laden o las crónicas diarias de la NBA. Si me interesa el tema ya se que Bin Laden ha muerto, cómo han quedado Los Lakers e incluso cómo han jugado. Para eso está internet, la radio, la TV e incluso las redes sociales. A los periódicos se les debe pedir algo que vaya más allá del titular: ” XXX ha muerto, XXX fichado o XXX gana tal cosa”. Buenísimo el post.

  3. E.Nanclares says:

    Resulta que ese mismo día, el día que se fue Severiano, yo estaba enfadado con el mundo, y mientras contaba esquelas anónimas en el periódico, me preguntaba cuantos de ellos habrían fallecido solos, sin recursos o en peor circunstancia que el héroe de Somo.
    Estoy de acuerdo en para que sirve un blog.
    Gracias

  4. Mario Benito says:

    ¿Para qué sirve un periódico? Para poder escribir artículos así

  5. Muy grande. Ojalá pudiésemos leer artículos como éste todos los días!

  6. evawheel says:

    me ha encantado,
    así de sencillo y directo,
    mis aplausos
    evawheel

  7. Trapi says:

    Mi más sincera enhorabuena por esta entrada. Es toda una reivindicación de lo que debería albergar un periódico en sus páginas.

    Enhorabuena de nuevo.

  8. Esther says:

    Amén Errea!

  9. Esther says:

    Amén, Errea!

  10. Pedro Hortas says:

    ¿A quién sirven los periódicos y de quién se sirven?
    ¿Y para qué sirven los periodistas?
    ¿Para llenar los periódicos como obreros de la información?
    Algún día no muy lejano, blogeros del mundo, los echaremos de menos.
    Al menos a los buenos periodistas.
    Y no serán los periódicos, sino quienes los editan, quienes habrán protagonizado tan estúpido servicio a la nueva sociedad de la información.

  11. Alicia says:

    Errea he estado muy lejos de los periódicos…pero voy a seguir en este blog. ¿para que sirve un periódico? Para que alguna vez leamos que aún queda sensibilidad que llega al que lo lee. Gracias.

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