Diciembre 30, 2014 0

Por un año de cuernos

Por Javier en General

Si hoy es 25 y estoy corriendo, ya de anochecida, es que el año declina. Se va a despedir en cualquier momento.

Hoy, 25, no hay diario (en papel). El Rey con cara de Príncipe en realidad no dijo nada (tampoco) anoche. Hay que aprovechar las ocasiones (pienso). Leo el (diario) de ayer.

Un día sin diario es un día suspendido, hibernado. Destemplado. Hace (aún) más frío sin diarios. Los quioscos digitales no me dan calorcito.

En el (diario) de ayer encuentro cosas maravillosas. Justifican los periódicos. Me hacen sentir orgulloso. No me importa leerlas con retraso…

La visita del catedrático Manuel Fraijó al teólogo Hans Küng. El viejo profesor Küng, que a sus 86 años reconoce lo mismo que este 2014 declinante: “Estoy a la espera para despedirme en cualquier momento”. ‘En el atardecer de la vida’ es el conmovedor capítulo XII del tercer volumen de sus memorias: ‘Humanidad vivida’. “Sus males de ahora y sus esperanzas de siempre”, dice Fraijó. O, dicho con otras palabras, el párkinson y el misterio, que algunos llaman Dios. El final. (¿El final?)

Una reunión de filósofos en el Retiro de Madrid: Fernando Savater, Carlos García Gual y Javier Gomá, a vueltas con Epicuro. Juntos han escrito ‘Muchas felicidades. Tres visiones y más de la idea de felicidad’ (Ariel). Juntos rastrean la historia de la búsqueda de la felicidad. ¿Un final feliz?

A un Dios triangular y silencioso interpeló durante décadas como niño perplejo el dibujante Máximo, fallecido ayer (ya no es 25, ahora escribo el 29). El filósofo de la opinión dibujada, lo llama Juan Cruz. ¿Dónde estará ahora Máximo? ¿Será feliz?

Adiós, adiós, 2014. Larga vida.

• Este año he visto a los diarios enfrentarse con Google News. Temo que se echen atrás al hacer recuento. Ése es el problema: nadan y guardan la ropa. Faltan cojones.

• He leído de proyectos periodísticos estimulantes. The Marshall Project, por ejemplo, cuya web se estrenó en noviembre. Lo lideran Neil Brasky y Bill Keller, ex director de The New York Times. Una organización sin ánimo de lucro sostenida por donantes y fundaciones. Periodismo en profundidad con la convicción profunda de influir en la opinión pública y llegar a cambiar políticas, estructuras. Con periodistas competentes y recursos. Dicen.

• El (proyecto) que viene de Jill Abramson, ex directora también del Times, es aún más ambicioso y con muchos, muchos ceros. Será —cómo no— digital, aunque de pago por suscripción, y centrado exclusivamente en historias de gran, gran formato. Me cuentan que Pedro J. suspira por aliarse con Abramson de una u otra manera. Su proyecto ya reúne a varios conocidos, y más que se irán sumando. Aunque parece que de momento el personal no se acaba de animar.

• Sin Pedro J, Rodrigo Sánchez le ha dado un buen meneo a El Mundo. A nivel gráfico es lo más destacable del año en España. No me interesa tanto el cambio de color del icono de la mancheta, ni que ésta luzca en negativo los domingos. Lo valioso es haber ‘contagiado’ el espíritu de Metrópoli a la segunda parte del diario, ahora llamada EM2. No hay nada parecido en la prensa española. Como Rodrigo no es de los que se contentan con el halago, le dejo aquí las dos preguntas que me rondan tras el rediseño. Una: ¿por qué no extender el contagio a la primera parte? Y dos: ¿es adecuado aplicar a un diario las mismas estrategias visuales que ya se emplean en un suplemento?

• Otros (proyectos) están provocando fascinación universal. Hay que decir que sí, que se conocen, ¡cómo no! Porque, si no, no estás puesto y en seguida te llaman viejuno. Vox, Quartz, Circa, Yahoo News Digest… A mí no me parecen tan novedosos, la verdad. Poco o nada me aportan. Los miro, sí. Prefiero mis diarios. Los de mi rincón. Por cierto, se me han amontonado unos cuantos estos días.

• No podía faltar: el charlatán de Jeff Jarvis —otro gurú insufrible— acaba de publicar libro (‘Geeks bearing gifts’) antes de finalizar el año. Dice (de nuevo) bastantes bobadas: a saber, que es equivocado pensar que el rol del público es consumir el contenido que producimos los periodistas y que es igualmente equivocado pensar que los periodistas somos contadores de historias. ¡Y yo que en estos dizque novísimos medios sólo encuentro historias!

En fin, a punto de recibir 2015, brindo por los miles de diarios locales y regionales que pespuntean nuestro planeta. Los diarios que lee la gente normal. Más bien modestitos. Mayormente impresos. Desconocidos casi todos. Sufrientes. Cercanos. Reales. Esos diarios de los que nadie habla en blogs periscópicos y que, sin embargo, están a la vanguardia del periodismo. En primera línea. Brindo por ellos con toda el alma. Y por la gente que los hace y con la que hemos aprendido y compartido tantas cosas verdaderas.

Ojalá 2015 sea un año de cuernos.
(¿A quién o a qué te gustaría ponérselos?)

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