Junio 10, 2014 2

Tipografías y cuernos

Por Javier en General

La imagen que acompaña esta entrada está tomada de un breve documental de seis minutos titulado ‘Font Men’. Fue concebido y dirigido por el estudio Dress Code y presentado en el festival South by Southwest en marzo pasado. A la izquierda, aparece Tobias Frere-Jones; a la derecha, Jonathan Hoefler. Ambos han dirigido una de las casas tipográficas más famosas y exclusivas del mundo: HFJ, a la que se podía acceder tecleando typography.com, entre otros url registrados. En enero rompieron peras.

Los tipógrafos han sido durante siglos seres de otro mundo. O, mejor, de otro tiempo. Un anacronismo de cuando las cosas se hacían a mano. Llegó la revolución digital en los ochenta y, de repente, la tipografía se democratizó (hasta cierto punto). Aparecieron cursos y maestrías en escuelas de diseño y se ensanchó un oficio hasta entonces artesano y casi estrictamente europeo. El catálogo de tipografías disponible hasta la fecha se multiplicó ene veces. Hoy, los tipos y los tipógrafos se cuentan por decenas. En cualquier país. Incluso en España, país de escasa tradición y horrible gusto tipográfico, encontramos algunos. Pocos.

La historia de Hoefler y Frere-Jones es, salvando las distancias, homóloga a la de Steve Jobs y otros chalados de garaje: dos jovencitos obsesionados con pares de caracteres, curvaturas y remates que olfatearon el negocio. Claro, esto de la tipografía es una cosa menor que minúscula y minoritaria; más bien es algo microscópico. No conozco a nadie normal capaz de citar uno, dos tipógrafos de renombre. La misma palabreja se las trae. La gente no dice tipografía, dice letras. Y las maltrata. Sin embargo, muchos serían capaces de recordar la imagen de campaña de Obama en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2008, aquel ‘Yes, we can’ que inmortalizó el diseñador Shepard Fairey con su cartel ‘Hope’ (ver más abajo). Pues bien, ese cartel emplea una tipografía exitosísima, Gotham, que es creación de Frere-Jones. Gotham fue el pelotazo de HFJ. (Ahora mismo estamos rediseñando dos publicaciones con Gotham). Luego vinieron otras muchas, profusamente empleadas en prensa: Mercury, Whitney, Archer…

Pero Hoefler y Frere-Jones ya no trabajan juntos y la compañía se llama desde enero Hoefler&Co. Me enteré de su desagradable separación por casualidad, hace dos semanas, leyendo Bloomberg Business Week en el aeropuerto. Que una revista especializada como Bloomberg —economía, negocios, finanzas…— les dedicara varias páginas me llamó la atención. Pero la historia no acaba ahí… y promete. Ayer, Ana (que siempre me tiene al tanto de novedades tipográficas, sobre todo las más barrocas y extrañas) pasaba el enlace de un larguísimo artículo publicado en la revista New York. Está firmado por Jason Fagone y fue publicado el 4 de junio. Me lo leí del tirón. ¡Vaya tela! ¡Dos tipógrafos soltando lastre al nivel de Jesulín y Belén Esteban! Material perfecto para ‘Sálvame’, por lo menos, pensé. Si no fuera porque estamos hablando de dos semidesconocidos y de un negocio con pocos ceros a la derecha.

No salgo de mi asombro. Todo son preguntas. ¿Por qué interesa tanto esta novela? ¿Por qué ha trascendido su estricto ámbito tipográfico y profesional? ¿Qué estarán pensando Gianbatista Bodoni y los grandes artesanos de otro tiempo? Y, sobre todo, ¿qué decorados, qué vestuario, qué diálogos y qué tipografía emplearíamos en La Cala para contar con el gran Grassa Toro y con Diego Fermín esta nueva historia de cuernos, ahora sin rinocenrontes? Quién sabe. En La Cala puede suceder cualquier cosa. De una cosa sí estoy seguro: si fuera tipógrafo, me pondría de inmediato manos a la obra para dibujar una familia nuevecita con mucho, mucho serif. Bien barroca, caliente. Sería un pelotazo.

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2 Responses a “Tipografías y cuernos”

  1. [...] interesantes las reflexiones que realizan. Conocí el vídeo gracias a Javier Errea, en una de sus últimas entradas habla sobre él y sobre qué les ha ocurrido a estos dos tipógrafos, sin duda para seguir de [...]

  2. [...] Ya la semana pasada puse por aquí un interesante artículo sobre la truculenta historia de la ruptura entre Tobias Frere-Jones y Jonathan Hoefler, y esta semana no he podido resistirme a traer la aportación al tema de Javier Errea. [...]

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