Septiembre 19, 2015 2

Vagos

Por Javier en General

Un equipo de investigadores canadienses acaba de demostrar que el ser humano es esencialmente vago. Según su estudio, el cuerpo es una maquinaria prodigiosa que lleva engrasándose cien mil años para gastar la mínima energía posible. Ir a un lugar por el camino más corto o esperar sentados en lugar de permanecer de pie son reflejos genéticos de cuando apenas éramos cazadores. Entonces, había que optimizar el consumo energético para no morir de hambre. “Por eso nos cuesta tanto hacer ejercicio de forma voluntaria”, explica Mikel Izquierdo, director del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra.

Al comienzo del siglo XIX el naturalista alemán Alexander von Humboldt hizo un viaje de cinco años y recorrió 10.000 kilómetros por América del sur. Eso es conocido. Pero no tanto que en el verano de 1802 alcanzó la base del volcán Chimborazo (6.268 metros), la montaña más alta conocida entonces, y que después, durante la ascensión, fue anotando las especies vegetales que había a cada altura. El resultado, titulado ‘Tableau physique’, se publicó en su ‘Ensayo sobre la geografía de las plantas’ y es una obra maestra de la paleoinfografía. Muestra de un vistazo toda la información recopilada por Humboldt: temperatura, humedad, presión atmosférica… hasta 16 variables apiladas en columnas sinópticas. Y también una sección del volcán en la que se detallan, por ejemplo, el límite inferior del glaciar, hasta dónde llegaban los cultivos de patatas o dónde pastaban las llamas. Se llevaría sin pestañear el máximo galardón en los Malofiej del año próximo.

Doscientos años después, una expedición científica ha seguido los pasos del científico prusiano para comprobar que el cambio climático no es ninguna ensoñación catastrofista. Los investigadores han confirmado que, salvo algún error provocado por la instrumentación de la época, la precisión de Humboldt es asombrosa. No sólo eso: también, que el límite de crecimiento de las plantas ha subido desde la cota 4.600 hasta los 5.185 metros y que el inicio del glaciar ya no está a 4.814 sino a 5.270 metros.

L’Equipe, el gran diario deportivo francés, ha cerrado setenta años de historia asabanada y se presenta a sus lectores desde el viernes en formato tabloide. La previa del Francia-España de baloncesto ocupó la última portada grande (58x28cm); la primera pequeña (36x28cm) fue naturalmente para la victoria inolvidable de Pau Gasol y los suyos. En España también hubo estreno el viernes, pero al revés: el semanario Ahora llega a los quioscos contraviniendo todos los estudios, todas las tendencias, todas las recomendaciones: ¡en formato sábana! Y El Mundo aparece hoy domingo con una magnífica portada grande que envuelve la actualizada y rica oferta del fin de semana. Incluye una revista dominical llamada Papel que tiene un punto de provocación y, como no podía ser menos, suscita de inmediato mis simpatías.

“No era práctico, tenía demasiados artículos, demasiadas disciplinas en las mismas dobles páginas, y no estaba suficientemente ordenado”, se justifica el director de L’Equipe basándose en una encuesta a 10.000 lectores. Empequeñecido, L’Equipe no parece L’Equipe. Ya no me sabe a Tour de Francia: de Galibier imponente ha pasado a col de tercera. Un diario más para transitarlo rapidito, sin grandes porcentajes… ni esfuerzos. El Mundo, en cambio, no se achica, no se arruga, no calcula. Ha bajado un piñón y ataca en la ascensión a su chimborazo. ¿Puede ser un periódico una cómoda tachuela?

Verdaderamente, esto de la vagancia da para un estudio.

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2 Responses a “Vagos”

  1. Pedro says:

    Para lo de la vagancia no hay que estudiar tanto. En un pueblo que frecuento desde hace años había dos bares, uno frente al otro, pero la mayoría de la gente sólo acudía a uno que, ni era más barato, ni ofrecía mejores tapas, ni eran especialmente amables. El dueño del otro bar trataba de atraer clientes con todo tipo de promociones, pero nada. Al final, cerró y se fue. Otros emprendedores lo intentaron en el mismo local, pero también fracasaron. Al final, alguien cayó en la cuenta de una cuestión muy tonta: la entrada del bar con éxito estaba a pie de calle; para acceder al otro había que subir ¡tres escalones! Compraron el local, hicieron reforma para eliminar el obstáculo y hasta la fecha. La competencia ha quedado así equilibrada. Pues eso.

  2. Pareciera que ahora los periódicos como medios de noticias, herramientas de divulgación y espacios para ensayos, letras profundas o galería de los géneros periodísticos por excelencia como son la entrevista o el reportaje se van convirtiendo poco a poco en gacetas mediocres, vagas o como decimos en México, ‘huevonas’. Que creo que es un término más procaz para decir vagancia.

    El periódico como un ‘correveidile’donde los redactores se dedican a bajar cables y hacer refritos de material sindicado.

    Excelente entrada la de este blog.
    Saludos y gracias.

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