octubre 10, 2012 1

De memoria

Por en General

Hay una expresión en inglés, «to be heads down», que significa trabajar o realizar una labor de modo intenso y concentrado, como si el resto del mundo hubiera dejado de existir. Así me imaginaba yo a Lupe y a Jojo, literalmente. Dibujando línea tras línea, con la cabeza agachada entre los hombros. Horas y horas como paciente escribano.

Ellas han dibujado fragmentos de la Comarca de Pamplona para la Memoria de la Mancomunidad 2011. Cientos de casitas, montañas, fuentes, algún pantano, detalles de taxis y buses, árboles del Parque Fluvial, mapas, venas de hojas de fresno, olmo y álamo, pelo, plumas y picos de animales, escamas, bigotes de nutria, plumas de mirlo, camiones de basura, contenedores, molinos, puentes, tapas de alcantarilla, ventanas y ventanas, tejados, paredes, ladrillos y líneas de casas que se pierden en los límites que marca el monte.

Lupe y Jojo Cruz. Comarca de Pamplona

El librito, pequeño, compacto, un concentrado de líneas negras apretadas, me hace pensar en otros dibujos urbanos. Los de Gabi Campanario y sus Urban sketches, los de Paul Madonna y All Over Coffee. Y en las panorámicas de Stephen Wiltshire, dibujos minuciosos de ciudades como Roma y Nueva York. Stephen es autista y, tras sobrevolar una ciudad durante menos de una hora, es capaz de dibujarla totalmente de memoria.

Paul Madonna. All Over Coffee

Stephen Wiltshire. Nueva York

Stephen Wiltshire. Nueva York

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De memoria.
A veces me cuesta recordar detalles. Miro las cosas desde detrás de una cámara, las fotografío cuando voy de viaje y eso no me deja mirarlas. Tengo que forzarme, bajar la cámara, sentarme delante de la escena y decir «venga, mira». Veo entonces las proporciones de lo que me rodea, los colores, el número de columnas, la gente que pasa, los zapatos que llevan, el parecido en las familias, las baldosas del suelo, los detalles de una pared, el desgaste de los adoquines, la forma de un pomo, los cables que se enredan y suben por una fachada o el contraste entre una madera clara y otra oscura en un mismo mueble; huelo especias, toso con el humo, me mojo con el xirimiri, escucho el traqueteo del tren, respiro el fresco, trago aire salado.

Una vez hace muchos años fui a ver orcas y no podía dejar de fotografiarlas. Después de un rato se me acabó el carrete, me quedé bloqueada y aquello me pareció un drama. Entonces es cuando empecé a verlas.

Dibujar las cosas te ayuda a mirar. Así nos lo contaba Ander. Su amigo Josema viaja y viaja y nunca lleva cámara. Pero se sienta y dibuja, ni virtuosamente ni como un estudiante de bellas artes, solo para recordar los sitios, para detenerse, viajar despacio y apreciar cada detalle sin que las cosas se conviertan en un objeto más de la colección. Se sienta para que el viaje se asiente.

Si busco «sirenita copenhague» en google, encuentro 33.500 imágenes. Si pongo «mermaid copenhagen», salen 436,000.
Josema dibujó a la sirenita, en su libreta y con sus pinturas plastidecor. Y, a través de su interpretación algo expresionista, estoy segura de que él es el que con más cuidado la miró.

Josema Cestero. La sirenita de Copenhague (Tomada prestada de anderiza.com)

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One Response a “De memoria”

  1. Javier dice:

    Qué bonito.

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