agosto 22, 2011 0

De repente, otoño

Por en General

«Papá, ¿por qué se pasan tan rápido las semanas?» Mi hijo Carlos, que es un sabio no reconocido, ha vuelto a abrirme los ojos. La noche —siempre es de noche— ha llegado antes esta tarde. Si el tiempo es circular y, sobre todo, subjetivo, de repente hoy ha empezado el otoño. El verano se ha esfumado y yo sin escribir una línea. Quería haberlo hecho, esa es la verdad, y con ese fin he ido acumulando algunos recortes de periódicos y notas tomadas a vuela pluma. No he encontrado la tranquilidad. Bien que lo siento.

Quería haber criticado, por ejemplo, el mal gusto de un enorme anuncio que Ashley Madison tuvo que retirar de la Gran Vía madrileña a las pocas horas de haberlo descubierto. «Nosotros no hemos inventado los cuernos», se quejó entonces un representante de la compañía en España para justificar las caras-reclamo del Rey, del príncipe Carlos de Inglaterra y del ex presidente estadounidense Bill Clinton en la lona. «La vida es corta. Ten una aventura», invitaba. Ashley Madison es una agencia de relaciones extramatrimoniales que ayuda a sus clientes a ser infieles con total impunidad. Creada en 2002, cuenta con 125 empleados y en 2010 alcanzó una facturación de 50 millones de dólares. Está implantada en trece países y su red social cuenta con diez millones de usuarios, de los que un 70% son hombres. En primavera aterrizó en España. En un solo mes fueron 125.000 los españoles ‘enganchados’. La ola de pasión prometida la completan Second Love y Victoria Milán. Esta última, procedente de Noruega, también colocó en mayo unos carteles en las paradas de autobús y otros soportes publicitarios de Madrid. Se dirigía específicamente a la mujer: «¿Estás casada? Revive la pasión. Ten una aventura». A los ejecutivos de Ashley Madison les enviaría la foto de Gorka Lejarcegi en la que el pintor Antonio López y su esposa María caminan cogidos de la mano, y les retaría a decirme qué aventura puede superar ese amor apacible y delicado.

Quería también haber criticado puntual y duro en julio a Rupert Murdoch por cerrar egoístamente un diario centenario, el News of the World. El magnate australiano trató así de aplacar las críticas recibidas por el caso de las escuchas en el Reino Unido. Maldita irresponsabilidad. ¡Están los diarios como para jugar con ellos! Adiós a uno de los rotativos más antiguos de Europa y, ojo, adiós a uno de los más leídos y rentables. Que el mal fario le acompañe siempre al magnate.

Naturalmente, y a fecha 1 de agosto, coincidiendo con la tradicional operación salida, quise haber señalado el vergonzante sistema de señalización de las carreteras españolas. No hay país en el mundo que se empeñe más y mejor en que sus conductores y los conductores de otros países que nos visitan se pierdan. Como conductor, como ciudadano, como diseñador… siento vergüenza. Francia: basta con cruzar a Francia y copiar el modelo.

Quise guardarme más adelante de Paul Horn, antiguo director de los laboratorios de investigación de IBM e inventor del superordenador Deep Blue que batió a Kasparov en 1997. Tipos como él me dan miedo. «En el futuro podremos implantarnos microchips y conectar el cuerpo a internet», ha pronosticado. Nos quiere convertir en zona wi-fi andante. Que el futuro no le haga caso.

En fin, leí con mucha atención las primeras declaraciones de Cesc Fábregas como jugador del Barcelona. «Tenía muchas opciones y he escogido la más difícil. Es el reto de mi vida». Es muy poco frecuente encontrar a personas que están dispuestas a coger el toro de sus vidas por los cuernos de lo que tenga que venir. A vueltas de nuevo con los cuernos, Cesc ha demostrado pasión y fidelidad. Como Antonio López. Desde ya quería declararle mi admiración (pero no sé si acabaré acostumbrándome a las nuevas camisetas del equipo).

El verano empezó en Madrid con una invitación apasionada a poner los (otros) cuernos y Benedicto XVI lo cierra también en Madrid con una invitación apasionada al matrimonio. De lo sucedido estos días alrededor de la visita del Papa a España, destacaría dos cosas. Una, el diseño estrambótico de los confesionarios instalados en el Retiro y su nula intimidad. Y dos, la confesión no menos apasionada —y tremenda— del filósofo José Antonio Marina: «Dios no es la explicación del mal, Dios es la rebelión contra el mal. Cuando estos días he visto a miles de jóvenes en Madrid, he deseado que no se pierdan en estructuras dogmáticas procedentes de dudosas filosofías sino que crean que ellos son los realizadores de Dios. Lo que supone la fe en Jesús, lo que me hace sentirme cristiano es sólo una afirmación optimista y contra toda lógica y experiencia: el bien es más poderoso que el mal. Una confesión humilde, trágica, precaria y esperanzadora, cuya verdad depende de mí».

No sé cuáles van a ser mis retos —mis ‘cuernos’— este otoño. ‘. O tal vez sí y no quiero agarrarlos. Depende de mí. Vamos.

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