mayo 6, 2015 6

El bicho

Por en General

A mi hija se le están quitando las ganas de ser periodista. No es para menos, creo yo.

Estos tres episodios han tenido lugar recientemente en su facultad:

• Uno. Después de haberse pateado Navarra en fiestas de arriba abajo, cuando se cumple casi un año de la abdicación real y del primer día del resto de su vida, Cristina decide cambiar de aires. Ha solicitado prácticas de verano en la sección de diseño de un diario regional de otra comunidad. Andaba a la espera. Hasta hoy, cuando comprueba a través de la plataforma digital de su universidad que las prácticas le han sido denegadas. Como es natural, decide acercarse a la oficina que coordina esas prácticas con los medios y preguntar por qué no ha sido elegida. ésta es la respuesta de la persona a cargo: has excedido el número de horas trabajadas que marca la ley, por eso te hemos descartado. Es decir, no ha sido el diario el que no la ha elegido sino su propia universidad la que esgrime semejante argumento peregrino para tacharla de la lista. Cristina no da crédito. ¡El problema es haber trabajado desde el verano y durante el curso en un periódico! O eso le dicen. Para tener perfil digital, ¿se trata de fichar, de trabajar con horario de oficina, de no trabajar?

• Dos. Esta semana Cristina anda a vueltas con el examen de Ciberperiodismo. A saber qué será eso, le digo. Ciberperiodismo es una palabreja nostálgica, más viejuna que mi perfil analógico. Suena setentera, o aún anterior. De la época de maricastaña, vamos. Me hace pensar en las latas de sardinas que se enviaban al espacio entonces, en la guerra fría y sus mastodónticos computadores, en el punk. Todo lo que era arrebatadoramente futurista hace cincuenta años y hoy apenas miramos encogiéndonos de hombros, con media sonrisa comprensiva. Cristina se aburre, y con razón. Para ganar el futuro y dar el perfil digital, ¿hay que disfrazarse del Dr Spock?

• Tres. Cristina es admirable. No porque sea mi hija sino por el entusiasmo desbordante que pone en todo. Da lo mismo que se trate de un calderete en la Rochapea que del Pilón de Falces o de una pavorosa riada en Baztán. Ese entusiasmo que tanto se echa de menos en las redacciones, el que ahora está en peligro, todo él lo atesora Cristina. Pues bien, ha decidido que el proyecto de fin de carrera que desarrollará el curso próximo será un proyecto… ¡impreso! ¡Ah! Pero ha sido comentarlo con sus profesores y encontrar de vuelta puras caras de póquer. Que si mejor lo reconsideras, que si hoy por hoy sólo tienen alguna posibilidad los proyectos digitales, que si cómo vas a hacer a estas alturas algo en papel, cosa que nadie lee… (Alguno, secretamente, sí la apoya). Para conseguir el lábel digital, ¿hay que pasar entonces por el aro, hacer el pino puente y repetir cuantas sandeces nos venden en clase o en los congresos de alcurnia?

Qué está pasando en nuestras facultades de Comunicación es algo verdaderamente preocupante.

Aunque yo trato de apaciguar a mi hija… Hay proyectos como XXI en Francia y uno nuevo que se está gestando en España, 5W, y otros muchos que valen la pena.

Tranquila, Cristina, si llevas dentro el bicho nadie, nadie, nunca conseguirá aplacar tus ganas, que son el mejor perfil para afrontar lo que ha de venir ahora: el segundo año del resto de tu vida.

(A propósito, ‘El bicho’ es el título de la última obra que pintó Mariano Royo (San Sebastián, 1949-Pamplona, 1985), muerto prematuramente por un cáncer al que se atrevió a retratar. Estas semanas se homenajea a Royo con una fascinante antológica en la Sala de Armas de la Ciudadela de Pamplona).

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6 Responses a “El bicho”

  1. Luis dice:

    La legislación es la que regula que los estudiantes tengan que hacer determinado número de prácticas por curso académico. No son las facultades. Y si se hace es para evitar esa noble práctica que se da en muchas redacciones: tener periodistas a costo de becario.

    Sí, el ciberperiodismo suena a Blade Runer.

    No debería existir el perfil digital. Deberían existir periodistas. El buen periodista debería serlo en cualquier formato. Solo hace falta echarle un ojo al NYT y sus fantástica sección de vídeo, que funcionaría igual en la televisión o en un cine. Y lo mismo con la de infografía, que rinde igual en papel que en la web.

  2. Una vez visité Singapur y entré a una tienda de cámaras fotograficas análogas, de pelicula tradicional y polaroid. Increible por que no eran camaras viejas, todas eran de reciente creación. Lo que me pareció fascinante fue el eslogan de la tienda, que decía: «El Futuro es Análogo»

    Saludos

  3. ¿Que ciberperiodismo es una palabra horrible? Concedido. Al palabro puedes ponerle todos los adjetivos peyorativos que se te ocurran: se aceptan.

    Ahora bien, corrígeme si me equivoco, pero intuyo que cualquiera que hubiera sido el nombre elegido, lo habrías despachado igual. ¿Periodismo digital? “Tonterías”. ¿Periodismo online? “Chorradas”. ¿Periodismo multimedia? “Mandangas”. Y así hasta terminar el diccionario.

    De hecho, por ese camino, deberías concluir que incluso la propia palabra periodismo, tan querida para ti, es todo un engendro. Piénsalo: ¿qué demonios es eso? ¿El estudio de los intervalos temporales? ¿La ciencia de la menstruación, acaso?

    Si en España fuéramos mínimamente consecuentes con nuestro pasado y con los idiomas del entorno (francés, italiano, portugués, inglés…), nuestro oficio debería haberse llamado jornalismo. Eso sí que sería un término pata negra y no periodismo, un bodrio lingüístico como cualquier otro. Como ciberperiodismo, por ejemplo.

    Te confieso que a finales de los años 1990, cuando estuve barajando nombres para la cosa, todos me parecían mal. También ciberperiodismo. Sin embargo, en 2005 la RAE publicó su diccionario panhispánico, en el que introdujo esta entrada (lee las primeras líneas, por favor): ciber-.

    A partir de ahí, y aunque seguía con mis reservas, acogí definitivamente el término ciberperiodismo. Por supuesto, todos podemos ir de perezrevertes por la vida y cagarnos en los que limpian, fijan y dan esplendor. Pero eso no resuelve el problema: ¿cómo gónadas llamamos a la cosa?

    Una salida facilona es decir que que la cosa no merece nombre, pues ni siquiera existe. Que el periodismo en las redes digitales es una entelequia, una pura fabulación. Y, por tanto, que solo la información que se imprime merece el sacrosanto nombre de periodismo.

    Es una forma de verlo, aunque discutible, concederás. Llevamos veinte años información periodística en la red, amigo. Veinte.

    Quizá tú puedas darnos alguna sugerencia para designar esta nueva realidad del periodismo. Ahora bien, te recuerdo que la palabra mierda ya está cogida.

  4. Un alumno más dice:

    Me ha encantado este debate que se ha abierto a raíz de la asignatura de Ciberperiodismo. Me ha hecho mucha gracia que el problema sea cómo llamar al ciberperiodismo, y no el problema en sí.

    Como alumno, estoy harto. Voy a aprovechar el anonimato que me brinda el blog para explayarme, no esperando que a alguien le importe lo que digo -aunque dudo que importe menos que lo que diga el señor Salaverría-, sino diciendo la percepción que tenemos los alumnos.

    Yo estoy cansado. Cansado de que no me hablen de otra cosa que del periodismo digital. Y sinceramente, puede ser el futuro, pero a día de hoy es puro márketing. Me he comprado dos libros que para mí han sido pura palabrería: uno de la señora Silvia Cobo y otro de José Luis Orihuela. El primero de ellos, el de la señora Cobo, me explicaba las redes sociales. Las redes sociales. A mí, que soy un nativo digital. Las redes sociales. Myspace. Twitter. Qué es un retuit. Y he pagado 20 euros. Santo Dios. El del señor Orihuela ni lo recuerdo, la verdad. No es de esos que diga: me ha marcado la carrera.

    En cualquier caso, me cansa la superioridad con la que se mueve el periodismo digital. En Ciberperiodismo no se me ha enseñado otra cosa que: «crea tu marca. Innova. Modelo de negocio. Patrocinio. A nadie le interesa lo que escribes. El usuario es despiadado, fugaz, perezoso». ¿Qué me han enseñado en Edición de diarios y revistas? A salir a la calle a hacer periodismo. A contar historias. A hablar con la gente, a entrevistar, a escribir. ¿Que el futuro es el periodismo digital? Pues mire, piensen bien la cosa, que de conceptos abstractos uno está hasta el gorro, y enseñen a eso: A HACER PERIODISMO. Que de lo demás igual hasta podemos darles alguna que otra lección.

  5. David dice:

    No entiendo muy bien la aversión que tienes por lo digital. Me molesta un poco porque admiro mucho tu trabajo y me encantaría que no lo tratases como si fuese ese hermano pequeño perpetuo que nunca alcanzará las metas del mayor.

    Creo en lo digital, no va a matar a nadie, sólo es otra cosa con muchas posibilidades. Gracias a lo digital han nacido proyectos como Yorokobu o JotDown en España, por poner dos ejemplos. No pueden ser tan rápidos como el periódico al día siguiente, por lo menos hoy, pero sus temas de cultura, ciencia y deportes le dan muchas vueltas a casi todos los periódicos que yo he leído nunca. Y si editasen un periódico diario con ese espíritu sería delicioso y muchos los compraríamos. Por ahora esperamos varias semanas o meses a que salgan las revistas, y gastando 5 o 15€, también.

    Llevo buena parte de mi vida leyendo periódicos (mucho menos que tú) y ahora encuentro textos más jugosos en tres minutos en internet que esperando varias semanas con los periódicos y sus revistas. Y a mí eso tampoco me gustaría que fuese así, probablemente por romanticismo, pero no puedo negar una evidencia.

    Quizá no son negocios tan rentables como lo era (y lo es) un periódico y muchos no llevan publicidad, pero puedes disfrutar leyéndolos muchísimo, incluso podrás encontrar buen diseño en ellos, por lo menos fresco. Yo creo que te gustarán. Puedes empezar por las revistas que editan, para que no sea tan brusco (esto es broma). Dales una oportunidad y cuéntanoslo. Pero no te cierres así, hombre, que en las pantallas también se pueden hacer cosas bonitas.

    Te dejo los links:
    http://www.jotdown.es/store
    http://yorokobu.es/

    Mucha suerte a Cristina, que disfrute la universidad que luego vendrán un par de años con más problemas, ojalá que no.

  6. Ignacio dice:

    Entonces, ¿propone que la facultad incumpla la ley en materia laboral? ¿O las internas establecidas para todos?

    ¡¡Adelante!! Pero, después no se me queje de que las empresas pagan sueldos de porquería o de la dignidad o no de la profesión.

    O de que a usted no le pagan por un trabajo de consultoría.

    Que una cosa es el amor de padre y otra la justicia.

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