mayo 26, 2011 2

El teniente Schwenk no es un marrón

Por en General

Hoy he almorzado con un buen amigo que es, a la vez, uno de los mejores periodistas que conozco. La excusa ha sido el librito ‘Imprensa’ de Grassa Toro al que me referí el otro día. Hemos hablado de nosotros: de lo delgados que estamos; de Pamplona como referencia imprescindible en nuestras vidas; un poco de hijos; de ambiciones, elecciones y renuncias… También hemos hablado de la profesión y —cómo no— de nuestro querido diario. Con la misma pasión de siempre. Después de despedirnos, mientras se alejaba, lo he mirado de reojo con admiración.

Mi amigo me ha contado que la mejor historia del periódico estaba hoy en la página 30. Un curso formará campaneros para la catedral de Pamplona. «Yo me apuntaría mañana. ¿Tú sabes qué historia es ésa? La historias pasan por delante de sus narices… ¡y no se enteran!» Lo reconozco: yo hoy no me había enterado. Por la noche he rescatado el diario de la basura y he buscado con cierta ansiedad. Página 30. Abajo. Aplastada por uno de esos obligados recuentos poselectorales. Puesta ahí sin convicción. Un marrón.

Según se mire, la historia del obituario del teniente Schwenk es otro marrón. Resulta que su bisnieto Daniel, un dentista retirado, escribió a The New York Times el mes pasado para decir que el texto, publicado en ese diario el 29 de junio de 1899, contenía varios errores. Por ejemplo, que M. K. Schwenk se llamaba Milton, y no Melton. Lo lógico es que esa carta hubiese acabado en la papelera. Pero James Barron —no Marron, por cierto— y/o su jefe olieron la historia. Se enteraron. ‘Getting the Story of a Man’s Life Right, at Last’, firmada el 23 de mayo de este año, es una de esas joyas que explican para qué sirve un periódico por si alguien tenía aún alguna duda.

De la historia de Schwenk me he enterado también por mi amigo. ¿Recursos y tiempo? Excusas. Lo que hace falta es gente que viva esto, me ha dicho. Al verlo marchar, antes de arrancar la moto, pensaba que el marrón para un diario es dejar escapar a tipos que se apuntarían a un curso de campanero.

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2 Responses a “El teniente Schwenk no es un marrón”

  1. germán dice:

    Era la página 36 y no la página 30. Hay historias y relatos cojonudos pero los datos deben ser los que son.

  2. germán dice:

    Rectifico y pido disculpas. Era la página 30 y la página 36, según ediciones. Hay historias y relatos cojonudos pero los datos deben ser los que son.

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