octubre 17, 2014 0

Era de titanio

Por en Apple Mac, diseño

Un nuevo mac luce encima de la mesa de “El Moma” robusto y pide a gritos que cambiemos todos los materiales del estudio por titanio, o algo duro. El primer uso que le doy no precisa de corriente eléctrica. Me miro en él y veo reflejada la cara de un pingüino. Apple siempre ha ido en ese plan de impresionar con sus fantásticas piezas de museo que rompen moldes en esta vida ultra-moldeada que llevamos en la que uno corre constantemente el riesgo de pasar desapercibido, y no digamos el ordenador de uno… Por eso —y por muchas más cosas— me gustan estos aparatos.

Cuando llega un mac nuevo es mucho más importante que cuando llega un coche nuevo, más divertido que cambiar de casa, traumático como cambiar de lugar y enfrentarse a no encontrar nada donde estaba antes. No sigo con comparaciones… Hay que revisar bien los fondos de armario para no perder nada importante en la mudanza.

También se corre el peligro de migrar como imagen calcada de lo que se era antes. Los ordenadores de hoy permiten hacerlo así. Mejor hacerlo manualmente para saber lo que uno lleva consigo, porque no nos engañemos: un ordenador no se ordena solo, aunque la propia palabra española ‘ordenador’ lo intente.

Cuando llega un nuevo mac afloran recuerdos del primero, el segundo, quizá del tercero o el cuarto. Uno se ve envuelto en un viaje atrás en el tiempo y recuerda esas fechas inevitablemente.

El primer mac con el que trabajé estaba en una oficina en valencia —primer lugar en el que trabajé de ‘diseñador’—, y recuerdo enfrentarme a él como chucho indefenso, avergonzado de no saber ni cómo se ordenaban las fuentes tipográficas. Nos odiábamos. Apenas fui capaz de conectarlo a internet en los 9 meses que pude utilizarlo, aunque por aquellas internet no era tan necesario. Tengo mejores recuerdos de los libros que leí y las personas que conocí entonces que de aquel ordenador.

Cuando llega un nuevo mac surgen nuevas preguntas: ¿cuántos mac me quedan? ¿dónde estaré el próximo mac? ¿habrá más mac? Es probable que ya no, que el elemento físico desaparezca (que desaparezca el mac, o el que lo usa, puestos a dramatizar). No me extrañaría que este sea el último mac en este mundo cada vez más virtual y nublado. Puedo afirmar que ya no ocupa el espacio físico de antes, ni impresiona por su tamaño, cada vez más parecido a una nespresso. Es posible que el título de este post sea un verbo y no un sustantivo de aquí a unos años.

Steve Jobs sabía todo esto (y mucho más, claro) sobre el componente sentimental de los aparatos que inventó, y por eso cuidaba los detalles hasta el punto de que podía echar atrás un material si se veía feo. Steve Jobs hubiera echado atrás, no me queda ninguna duda, las arandelas plateadas de los botoncitos de los nuevos iPhone 5S y 6. Puede resultar absurdo, pero no lo es. La muerte de Steve Jobs es por desgracia mucho más dramática para quienes piensan –pensamos– que un mac es un aparato fabricado y diseñado con buen gusto.

Este es el documento visual que conozco que mejor retrata a Steve Jobs

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