febrero 6, 2011 0

Helvetica arruinada

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Alberto Corazón, uno de los ilustres del diseño gráfico español, decía esta semana en Pamplona a ‘Diario de Navarra’: «La capacidad de un logo o de una marca para lograr éxito se basa en la pregnancia, es decir, el ratio entre las veces que se visualiza y la capacidad de ser memorizado». No sé si lo entiendo bien porque soy de letras, pero viniendo la fórmula de Corazón —69 años, 53 como diseñador, Premio Nacional de Diseño…— supongo que alguna razón llevará. Así que me puse a pensar para sacar algo en claro. La entrevista no acababa ahí. Traía otras perlas como ésta: «El diseño es una herramienta para mejorar nuestra relación con lo que nos rodea. Tiene que estar al servicio de nuestra calidad de vida. No hay que sacralizarlo». Tiene guasa. Autor de logotipos como los de la Once, Cercanías de Renfe, Mapfre o Tesoro Público, entre otros, Alberto Corazón toca un tema muy delicado, —el servicio— pero pasa de puntillas por la otra cara de la moneda de su profesión: la vanidad. Cada día son más los diseñadores-gurú que hablan y miran por encima del hombro, ex catedra, y que te desprecian con sólo decirles que no entiendes sus propuestas o, sencillamente, que no te gustan. Y por ahí arruinan toda su supuesta capacidad de servicio.

Todo esto viene a cuenta del nuevo logotipo del Banco Financiero y de Ahorros, la entidad que agrupa mediante ‘fusión fría’ a Cajamadrid, Bancaja, Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja. Según leo en su página web recién estrenada, se trata del tercer banco del país por tamaño, con 340.000 millones de euros en activos, y el primero por volumen de negocio en banca comercial y de empresas, con más de 390.000 millones de euros. Es líder desde su nacimiento en banca comercial en España, con una cuota de mercado del 11,8% en depósitos y del 11,4% en créditos. Tiene presencia en todas las provincias españolas y en diez de ellas posee una cuota de mercado superior al 10%. Además de su amplia cobertura nacional, la entidad tiene presencia internacional en Pekín, Dublín, Lisboa, Londres, Miami, Milán, Munich, Oporto, París, Shanghai, Varsovia y Viena. Impresionante, ¿no?

Ratios de solvencia y morosidad aparte, que eso no nos incumbe, el caso es que Banco Financiero y de Ahorros se presenta en 2011 con dos caras: la de su presidente, el ex ministro popular Rodrigo Rato, y un ¿sobrio? logotipo compuesto en Helvetica. Ignoro por completo si ésta va a ser su marca permanente o si se trata de una versión provisional. Sea como fuere, trato de imaginarme los argumentos esgrimidos por el diseñador de turno a la hora de defender su propuesta ante la entidad financiera. Puestos a imaginar: «La sobriedad de esta marca en tiempos de crisis contribuirá decisivamente a que los clientes confíen en la entidad y mejoren sus ratios y su solvencia. Nada de efectismos, diseño en estado puro. Volvamos a las raíces», soltaría el imaginario diseñador-gurú. Y a continuación se referiría a la esencialidad, y uniría su propuesta con la visión, la misión y los valores del banco. Ejecutivos prendados, con cara de bobo. «¿Va a haber préstamos más baratos? ¿Nos prestarán dinero otra vez?», habría levantado la mano un pobre currela en la última fila de la multitudinaria rueda de prensa.

Con sinceridad: no encuentro ningún argumento para defender el nuevo logo del Banco Financiero y de Ahorros. Y mira que la Helvetica es una tipografía que funciona. Por algo ha sido profusamente utilizada y homenajeada hasta con libros y películas desde su diseño original (Max Miedinger, en 1957, para la Haas Type Foundry de Munchenstein, Suiza) con el nombre de Neue Haas Grotesk. Con Helvetica se construye el logo de Lufthansa, por ejemplo, que me encanta: sereno, elegante, confiable. Uno coge los aviones de Lufthansa con enorme tranquilidad, sabiendo que con la Helvetica junto a sus turbinas llegarán puntuales y a salvo. Toyota, Jeep, 3M, Target, AT&T, Microsoft, Tupperware, Basf, General Motors, Google, Nestlé, Panasonic, American Airlines, Post-it, JC Penney, BMW, Twitter, The North Face… No hay otra tipografía tan extendida en el mundo del ‘branding’.

El caso del Banco Financiero y de Ahorros demuestra cómo, al final, no hay tipografías bonitas o feas sino usos buenos y menos buenos. Ni proporciones, ni interlínea, ni track… ¡Qué ruina de Helvetica a palo seco! (Nunca mejor dicho) No sé si este logo tiene o no pregnancia, por emplear el argot de Corazón. De tener, digo yo que tendrá mas bien poca. Lo que sí sé es que el diseñador —o lo que fuera— contribuyó aquí a empeorar la calidad del servicio de la entidad y su relación con el entorno. El logotipo del banco lucirá en miles de sucursales por toda España y hará que nuestras calles sean más feas sin que los préstamos se hayan abaratado un céntimo.

Por cierto, sugeriría al banco aprovecharse de la pregnancia de Rato y abstraer una perilla como marca. Y de paso cambiarle el nombre. Banco Rato, destacando en grande Rato, no Banco. En Helvetica Lufthansa, claro.

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