septiembre 16, 2012 1

Iniesta, un tractor y las Voyager

Por en General

El lenguaje es un completo misterio. ¿Por qué la yuxtaposición de unos grafemas, a saber, las letras, constituye otro grafema más amplio y complejo, la palabra, dotado de un significado concreto y no otro? Pura convención. Por eso, el húngaro, lo mismo que el aymara o el divertido p’allala de Ángela son jeroglíficos indescifrables para mí.

¿Cómo entenderme entonces con un húngaro, con un aymara, con un p’allala de Chiapas? Si no fuera por el inglés, con dibujitos. Como los soldados nortamericanos en Afganistán gracias a los estupendos diccionarios visuales desplegables. Como Colón al desembarcar en las Indias. Como los pobladores de Altamira. Sin una lengua común, no nos queda otra que remitirnos a lo esencial de la vida humana, destilar una iconografía básica compartida y salvar así aprietos y embrollos de diversa índole. Eso, en teoría.

El cine y la literatura han abordado con llamativa pero natural reiteración el enigma de una eventual comunicación interplanetaria y hasta intergaláctica. ¿Qué deberíamos hacer para presentarnos ante un ser inteligente de otra galaxia? ¿Cómo explicarle quiénes somos, qué hacemos? ¿Cómo ‘hablar’ con él? Porque en este caso no habría iconografía común compartida, y por tanto las probabilidades de llegar a un entendimiento serían casi nulas. ¿A qué esencialidad deberíamos remitirnos entonces como esperanza última de comunicación?

Resulta apasionante leer todo lo que llevan las naves Voyager para tratar de ‘hablar’ con sus supuestos interceptores, sean cuales sean y cuando sea. Todo está concentrado en un disco de cobre bañado en oro de unos 30 centímetros de diámetro: una especie de botella lanzada al océano estelar por los náufragos humanos, que seguimos buscando. Del contenido de ese disco se encargó hace 35 años una comisión científica dirigida por el famoso divulgador Carl Sagan, ya fallecido. Las dos Voyager partieron hace más de tres décadas y hoy —leo— se encuentran a 18.000 millones de kilómetros de la Tierra. Sus señales son cada vez más débiles. Tardan 33 horas y 40 minutos en ser recibidas. Han llegado a donde nunca antes ha llegado un artefacto humano: se disponen a abandonar del sistema solar.

¿Qué pensó Sagan para dar a conocer la Tierra y sus moradores a esos seres inteligentes remotos? Y, más que eso, ¿por qué pensaría que esos mensajes tendrían alguna oportunidad de ser entendidos? Y, aún más, ¿por qué esos seres iban a ‘activar’ de cualquier manera el mecanismo que reprodujera los mensajes?

Leo también… El disco de cobre contiene saludos en 55 idiomas diferentes y 115 imágenes y archivos sonoros con asuntos de lo más varipinto: un diagrama con la estructura de la Tierra, un esquema de hombre y mujer, una construcción africana y otra de Nueva York, piezas de música clásica, étnica y contemporánea, la lluvia y el viento, ladridos de un perro, el latido del corazón, un beso, un tren, un tractor… ¡¡¡Un tractor!!! ¡Con lo feos que son! ¿Por qué Sagan incluiría un tractor en esa lista restringida? Le he dado vueltas al asunto y no encuentro respuesta.

¿Qué hubiera incluido yo? Buf. Todo un tema. A ver… El rayo verde de un atardecer en el Cabo Roche. El silencio magnífico y estrepitoso de las cataratas de Iguazú con la boca abierta. Una onza de chocolate negro o a lo mejor la menestra de mi madre. A mi hermano Guillermo dándole de comer a Celia. Blader Runner. Claro está, ¡el gol de Iniesta! Sí, el gol de Iniesta, porque supone el momento histórico de mayor y mejor comunicación en este país nuestro donde comunicarse y buscar lo común, que es lo importante, es esencialmente imposible. Si Iniesta consiguió que los españoles nos entendiéramos unos días inolvidables de julio, ¿por qué no iba a ser la clave de esta nueva piedra Rosetta que es el disco de cobre de las Voyager? Creo que voy a proponérselo a los ingenieros de la Nasa antes de que sea demasiado tarde.

En fin: investigar para descubrir para comunicar para entender para convivir.
¡Qué cosa tan complicada pretenden los diarios, los periodistas!
¡Qué afán desmedido y maravilloso!
¡Qué decisivo es, pues, lo que contengan sus discos de cobre!
¿Qué has incluido en la lista?

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One Response a “Iniesta, un tractor y las Voyager”

  1. pablo dice:

    una canción, probablemente :

    http://www.youtube.com/watch?v=au3QjsnmB1k

    Ę morena quem temperou?
    Cigana quem temperou?
    O cheiro do cravo.
    Ę cigana quem temperou?
    Morena quem temperou?
    A cor de canela.
    A lua morena
    A dança do vento
    O ventre da noite
    E o sol da manhă
    A chuva cigana
    A dança dos rios
    O mel do cacau
    E o sol da manhă
    The luna morena
    The sound of the woods
    The taste of the clove
    Cinnamon stone
    The rainy cigana
    The dance of the rivers
    The taste of the clove
    Cinnamon stone

    aunque creo que no eligieron esta.

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