mayo 17, 2013 2

Libre y atrapado

Por en General

Así puedes sentirte viajando en tren o en avión o en barco. De viajes en avión, Javier sabe un rato. Y conoce los secretos para exprimir ese tiempo desconectado. Algún día nos los contará.

Atrapado. Sin poder salir hasta llegar al final. Atrapado. En el recorrido, sin poder cambiar el destino. Ni el origen. Atrapado. En el número de asiento asignado. Atrapado. Por las vías, los cables y las ruedas. Atrapado. Sí, también por las ruedas. Y por el tiempo, sea cíclico o no. Fascinada por los trenes (y por la Semana Santa sevillana), mi hija mayor descubrió las ruedas de los vagones del antiguo Estrella Galicia, ahora reconvertido en Alvia. Los trenes necesitan los raíles como nosotros las normas y los límites para no estar atrapados. Para entender la paradoja, vaya usted a Chodes.

Libre. Al final del trayecto, sales. Y respiras. Libre. Para buscar otro destino. Y descubrir el verdadero origen. Libre. Para inventar un número, una letra, una palabra, un idioma. Libre. Para dedicarte a lo importante y olvidar lo urgente. El tren me persigue. Desde la tragedia y el misterio siento que me atrapa, pero me gusta. No tanto como para adquirir el ‘diccionario ferroviario’, editado por Adif, que “incluye 1.900 términos de los servicios que componen la electrificación ferroviaria”. A saber lo que significan perrillo, seta, rabo de cerdo, pegón, tija o pendolón. Otro idioma.

Como apenas existen señales en la línea ferroviaria, busco otras referencias en el trayecto. Hileras de frutales, viñas perfectamente alineadas, molinos de viento orientados a la energía que les llena. Todo ordenado, como la retícula de los periódicos. Por cierto, que no consigo hacerme con un ejemplar impreso de un diario hasta un largo paseo por Atocha. Un desastre. Mientras, voy descubriendo las inmensas posibilidades —publicitarias— de soportes y espacios para lanzar mensajes. Puertas y ventanas, pasillos, asientos, auriculares, pantallas, grafitis en puentes y vagones, traseras de fábricas, una revista editada por Renfe… Tanto quieren parecerse a los aviones que hasta los avisos son bilingües, aunque sea con un inglés básico: “Ladies and gentleman. Next station: Alfaro”.

Me viene a la cabeza, una campaña de una emisora de radio de hace unos años. No sé muy bien por qué. En un polígono industrial de Pamplona me encontré —de frente y bien grande— con una valla: “Somos libres”. Yo también.

PD. Los iconos de viajes los he tomado ‘prestados’ de John Grimwade, un gran tipo y un genio.

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2 Responses a “Libre y atrapado”

  1. Amaya dice:

    Cabrito, tendrías que escribir más, ¡¡¡qué bien lo haces!!!

  2. Jesús dice:

    Eso, eso!

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