diciembre 21, 2010 0

Los mares de China, Zenet y Amaya

Por en General

Qué bonito sería
jugarse la vida,
probar tu veneno.
Qué bonito sería
arrojar al suelo
la copa vacía.

…aunque la mejor fue ‘Ná de ná’, una andalucísima reinterpretación del ‘Non je ne regrete rien’ de Edith Piaf, con abandono de sala incluido. Mis amigos los duendecillos la montaron buena el otro sábado en el auditorio de Barañáin (Navarra). Se colaron en las letras de Javier Laguna, en las cuerdas de la guitarra de José Taboada, maestro, entre las teclas del piano de Pepe Rivero, en el contrabajo de Lucho Aguilar, en la batería de Jimmy Castro, en la trompeta de Manuel Machado, en las varas del trombón de Ove Larsson, aunque nórdico igualmente maestro. Nombres todos ellos imprescindibles del jazz español actual. Nombres reunidos por el maestro Toni Zenet
 para surcar los mares de China, primero, y todas las calles, ahora mismo.

Como Peter Pan, Zenet (Málaga, 1967) perdió un día su sombra. Los hombrecitos pequeños le cosieron a cambio un sombrero y se cobijaron dentro. Le acompañan siempre desde entonces. Por eso Zenet se ajusta tantas veces el sombrero durante el concierto: para que no se escape ni uno, porque tiene miedo de que los hombrecitos se la jueguen, y que cuando abra la boca suene Piaf.

No hay nada que hacer. Todos se vuelven locos. ¡Si hasta al batería le dio por cantar! Y yo tuve la suerte de verlo. No a los duendecillos, claro, que me siguen esquivos: a Zenet y al resto de su marinería, recién llegados de Oriente. Hoy me voy a comprar sin falta ‘Todas las calles’ y lo llevaré al estudio. No sé qué esperas tú a comprarte una entrada.

PD. Como supongo que tampoco éste le gustará a Amaya, pienso pagar a los duendecillos para que se disuelvan en su tazá de café. Quizá ellos obren el milagro…

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