septiembre 28, 2011 0

Modestia aparte

Por en General

La apacible islita de Skeppsholmen, en el centro del archipiélago que conforma Estocolmo, fue una vez arsenal militar y hasta hace no mucho base de la armada sueca. Allí, central y magnético, continúa erguido el histórico y orgulloso Tyghuset, el edificio que albergaba el arsenal. Paseando por allí, Rafael Moneo lo entendió a la primera: su proyecto para el Moderna Museet debía emplazarse en un extremo modesto de la isla y resultar casi imperceptible. Hizo lo que a ningún otro de los arquitectos concursantes se le hubiera ocurrido jamás: renunciar al protagonismo, bajar el volumen de voz, integrarse. Como en Mérida, o en Madrid, o en Pamplona… Ganó, claro. Desde 1995, Skeppsholmen representa a Moneo en su más depurada expresión. Un Moneo escandinavo por convicción más que por estrategia. En las antípodas de Calatrava o Gehry, por ejemplo, siempre intervencionistas, siempre protagonistas de más. El mejor Moneo si cabe.

La modestia es casi siempre inteligente. En el caso de Moneo —ganador del premio Pritzker, el Nobel de arquitectura— la modestia es navarra y delicada. Lo cual tiene doble mérito. Siempre encuentro en la arquitectura de Moneo una razón para reconocerme y disfrutar relajado. No intimida. Deja que el eco de la Historia —de las historias— hable.

Paseando yo también una mañana maravillosa del final del verano por Skeppsholmen, me cuesta un rato dar con el Museo de Arte Moderno. Moneo vuelve a triunfar. La sensación de no encontrarlo, siendo la isla minúscula como es, me produce un extraño y cómplice bienestar. Todo en Estocolmo es discreto, incluso la belleza, que es mayúscula.

Caigo en la cuenta de que aquí la potencia de los diarios es discreta también. Se aprecia en sus salas de redacción, deliciosas por acogedoras: la gente se descalza y anda en zapatillas, como en casa; dispone de fruta fresca en cestas que da gusto verlas; hay zonas de café con butacas para conversar… Naturalmente, pantallas y adelantos tecnológicos de última generación. Pero todo natural y de perfil bajo. Nada que ver con las redacciones galácticas que predican algunos y otros, incautos, compran.

En Escandinavia no hay prepotencia sino verdadero interés por acercarse a los lectores. Como muestra, este botón: para el rediseño de Dagens Nyheter, el líder de la prensa sueca de calidad (circulación: 350.000 ejemplares, de los que el 95% corresponde a suscripciones) y uno de los grandes diarios del norte de Europa, se realizó una encuesta a 20.000 consumidores habituales. Ellos nos guiaron de principio a fin en el proceso de cambio. Ellos fueron los protagonistas absolutos de la campaña de lanzamiento, antes y después del 19 de septiembre. Y, lo mejor, toda la redacción ha participado por turnos, de siete de la mañana a siete de la noche, en la presentación y explicación personalizada del producto a esos mismos lectores. Para ello, entre otras cosas, Dagens Nyheter ha desplegado una carpa en distintas localizaciones muy céntricas de la capital durante una semana y ha empleado a fondo a sus periodistas en el contacto directo con las personas. Su directora, Gunilla Herlitz (abajo, a la derecha de la foto), ha liderado directamente esta ‘guerrilla callejera’, apropiándose incluso de los horarios más incómodos y dando la cara a las quejas más destempladas.

El rediseño de Dagens Nyheter ha generado un intensísimo tráfico de reacciones en las redes sociales, particularmente en Twitter. Se cuentan por decenas los emails y llamadas atendidos y respondidos directamente por la directora y por su staff más cercano. Uno a uno. In person. Nunca había visto una cosa así: esa modestia.

Nada, que me ha dado por unir a Moneo con los diarios escandinavos y me pregunto si esta conexión puede querer decir algo.

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