junio 25, 2011 3

Para qué sirve un periódico (2)

Por en General

Van agarraditos de la mano. Avanzan lentamente, con una humildad que sobrecoge. Él viste camiseta blanca y lleva una pequeña cartera negra en bandolera; ella, zuecos y el pelo cano recogido en un sencillo moño, también va de negro: un vestido estampado y fresco, muy veraniego. Al fondo, ‘La mujer en la bañera’. Nada ni nadie más. Estancia vacía. Silencio de siglos.

No les vemos la cara. El fotógrafo dispara desde atrás. Parecen dos visitantes cualesquiera. Dos turistas. Mejor, dos jubilados que han decidido guarecerse del sol implacable de Madrid. Un par de viejecitos enamorados, de los pocos que todavía se miran a los ojos, sonríen cómplices y platican. Hombre y mujer de cuerpo entero, atemporales, eternos.

Son Antonio López y su mujer, María Moreno. La fotografía es de Gorka Lejarcegi, en El País, y acompaña a un maravilloso texto de Antonio Muñoz Molina a cuenta de la antológica del pintor que acoge este verano el Museo Thyssen. La imagen de Lejarcegi es inolvidable. Lo más dulce, lo más humano que he visto en prensa en mucho tiempo. Habla de que la vida es lo que es, pero puede ser otra cosa. De que, sí, se nos escapa sin remedio, pero también de tiempos circulares. Humaniza un final de junio frenético. Es un cuadro. Un cuadro que López firmaría sin dudar. Justifica por sí sola un diario.

¿Para qué sirve un diario? Para sentirse íntimamente persona. Para solidarizarse radicalmente con tu tiempo y con tus semejantes. Para fotografiar el amor. Para albergar la esperanza

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3 Responses a “Para qué sirve un periódico (2)”

  1. paulafigols dice:

    Pensé todo eso (o algo parecido) cuando vi la foto. Qué post tan bonito, qué bien capta ese momento y ese espíritu, como una foto de palabras precisas y delicadas. (Gracias a Lara Cotera he descubierto este blog).

  2. Fui al Tyssen a fotografiar la exposición de Antonio López porque ya habían terminado de montarla. Iba a fotografiar salas vacías. Y me encontré a Antonio López viendo la exposición con su mujer y sus hijas. «Vamos a sentarnos en aquel banco del fondo», le dijo Antonio a María. La cogió de la mano y comenzaron a caminar. Fue emocionante. Un verdadero regalo.

    Gracias por vuestro post.
    Un abrazo, Gorka.

  3. Jesus dice:

    Me gustaría aportar el enlace al artículo en El País, por si alguien quiere leerlo 🙂
    http://www.elpais.com/articulo/cultura/Tiempo/tientos/Antonio/Lopez/elpepicul/20110624elpepicul_1/Tes

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