abril 29, 2012 0

Para qué sirve un periódico (3) / Guardiola

Por en General

Agradecido es quien agradece. Agradecer es sentir gratitud. Gratitud es un sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera. No lo digo yo, lo dice la Real Academia Española.

El portugués suena a español antiguo. Es un idioma que se declina: lleno de matices, musical, delicioso. Creo que no hay idioma que dé mejor las gracias. Las da en masculino y en femenino. Obrigado, agradecido; obrigada, agradecida. ¿No es poesía?

Portugal es un país vecino y melancólico. En Portugal hablan muy bien inglés y se parecen poco a nosotros. Tendemos incautamente a mirarlos por encima del hombro. En diseño, por ejemplo, nos dan sopas con onda. Y en gusto tipográfico. Los diarios portugueses son admirables. Público, por ejemplo, acaba de rediseñarse. Mark Porter y Sónia Matos le han metido un chute de vitaminas y extremado su sensibilidad reticular. Fantástico.

También Argentina es un país melancólico y reconcentrado a su manera, aunque nada portugués. En Argentina he vivido mi semana más melancólica de los últimos años. Melancolía al cuadrado. Insana, inevitable melancolía. Anda por aquí, echando el cierre ya a su larga gira, Joaquín Sabina, que no es culé sino atlético, pero que de melancolía sabe un rato. Qué pena no haberle llamado para que me diera algo de medicación.

Tenía que ser aquí, en Argentina, donde viviera dos desgarradoras derrotas y un adiós que —me consta— ha entristecido a más de un madridista. «Papá, no sabes lo triste que me ha dejado. Esto es malo para el fútbol», reconoce al otro lado del teléfono mi hijo mayor, blanco de los pies a la cabeza. Concesión que no me consuela porque hay tristezas inconsolables. Afuera, la noche lluviosa huele a tango. Hay bullicio en las calles de Palermo, en la avenida Santa Fe, en el microcentro. La inflación está disparada, los argentinos prefieren consumir. Cristina Fernández de Kirchner ha enardecido a sus masas en el estadio de Vélez. La Nación es un diario inteligente y valiente. Un periódico que sirve.

«¿Para qué sirve un periódico?», vuelve a la carga Carlos Grassa Toro, a quien veré esta semana. Le contesto: «Un periódico sirve para llamar a las cosas por su nombre, para leer hoy a J. Ernesto Ayala-Dip o a Ramón Besa, y también para estar cerca cuando estás lejos». «¿Y para qué sirve estar cerca cuando estás lejos?», repregunta Grassa Toro, como cabía esperar. «Para llorar», le digo. Me adelanto a su retranca: llorar no sirve para nada. Guardiola no estará más. O estará siempre. Llorar sirve para estar agradecido.

PD. Estoy harto de melancolía. El Barcelona de Guardiola es pura alegría. Mi agradecimiento con música de Rosendo. No tienes rival…

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