octubre 7, 2011 1

Pincelar cabellos de ángel

Por en diseño, festival, General, londres, Pentagram, Victoria & Albert museum

Un año más, el pasado 17 de septiembre Londres abría sus puertas al London Design Festival, evento que, desde hace 8 años, concentra en la ciudad varios cientos de actividades relacionadas con distintas disciplinas de la creación y el diseño: industrial, gráfico, ilustración, muebles, instalaciones, nuevas tecnologías, señalización, iconografía, impresión, encuadernación, etc.

Durante esa semana, capa tras capa la ciudad se va desnudando ante los ojos del visitante, quien, mapa en mano, patea asfalto, busca con avidez inspiración entre las callejas y va desmenuzando el programa para no perderse nada y poder sorber Londres de un trago: exhibiciones de diseño de interior, muebles, iluminación y nuevos productos como be100%design, Tramshed o Tent London, charlas, puertas abiertas en estudios pequeños (Graphic Design Walk), exposiciones en tiendas que se han puesto de moda, trabajos de estudiantes, muestras audaces de jóvenes diseñadores, exposiciones digitales, recopilaciones de obras de diseñadores consolidados, pequeñas joyas paradas en el tiempo en forma de muebles daneses de la postguerra, espacios ocupados por telas gigantes, alfombras rayadas y espirales de madera que toman edificios y se mezclan con escenarios clásicos, hitos urbanos transformados, objetos del día a día mil veces reinventados y placeres visuales y táctiles en lámparas de papel y telas digitales que se llenan de color cuando las tocas. Espacios que invaden objetos y objetos más grandes que espacios que te sacan de la posible tiranía mental del píxel.

Río de gente y colores y trenes y puentes y murales y paredes de ladrillo y calles de piedra y torbellino de ciudad que te centrifuga y te deposita de nuevo en el suelo.

Entonces, borracho de diseño y de ciudad, uno tiene ya cabeza picassiana, con trocitos de sillas Eames y recortes de “The art of looking sideways” de Alan Flercher, mecanos de roble gigantes, pegotes en forma de triángulo del postmodernismo, instalaciones coreanas, patitas de sillas danesas que sobresalen por la oreja, musiquilla en los oídos con éxitos de Annie Lennox. Confuso entre el subidón que le producen las nuevas gamas de color que ha descubierto en unas mesas del diseñador Jens Risom y un anuncio retro de coches de los años 60, y la reflexión que tanto objeto y tal explosión y exceso de producción provocan. Vamos, que ante ese atracón de objetos e ideas uno no sabe si volver a la mesa de dibujo y ponerse a diseñar como un loco antes de que se le desborde toda esa inspiración, o pararse a pensar para qué hacemos tantas cosas y llamar a Alicia Otaegui y hablar de qué era aquello de la sostenibilidad y el consumocuidado.

El visitante entra entonces en el Victoria&Albert Museum, centro neurálgico de la semana del diseño, busca un respiro bajo la frescura de sus bóvedas, se sienta en un banco y allí enfrente se encuentra The Power of Making, con un gorila gigante hecho con perchas de metal que le da la bienvenida.

La exposición, situada en la planta baja del museo, es una recopilación ecléctica de objetos y de haceres, una especie de fotografía instantánea que, sin intención de ser exhaustiva, elige un centenar de piezas hechas de modo artesano y las muestra solas o junto a su proceso de creación. Ataúdes de mimbre, finos bordados con forma de ameba que se utilizan como prótesis en los hombros, prótesis faciales, bicicletas hechas de madera, zapatos, un oso tamaño natural hecho con ganchillo, miniaturas de sushi o una guitarra de seis brazos.

Entre los tesoros de la sala, un vídeo de cómo se hace un ojo ortopédico: el humilde taquito blanco, el diestro artista que lo pinta de azul y le da matices, lo pule, lo redondea, le da brillo y le añade unas venitas, como si fuera un Ferran Adriá pegando finos cabellos de ángel rojos con un pincel.

El cristal y la belleza de una mirada puestos en manos de las habilidades de un artesano sin prisa. Un modo de revisitar el proceso de creación y la unicidad de cada una de las piezas que hacemos, creamos, diseñamos.

PD. Una de las fortalezas de la semana del diseño es su parte gráfica y su coherente aplicación. Por quinto año consecutivo, Pentagram se encargó de crear la marca (“Design from all angles” era la inspiración) y de aplicarla en todo el material, libro guía, mapa, paredes del V&A, etc.

La marca del festival desde 2006

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One Response a “Pincelar cabellos de ángel”

  1. Pablo dice:

    Me gusta mucho el cartel de 2011. Desplegado y doblado a la vez. Que guay de visita!

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