febrero 12, 2013 1

Solos

Por en General

Tantas veces hemos escuchado o leído de un acontecimiento que es histórico, singularmente en el ámbito del deporte, que cuando éste —el acontecimiento histórico— se produce casi siempre nos encuentra anestesiados o amodorrados o vacunados o prejuiciados: vitalmente fuera de juego. Durante la cena, hoy como cada noche, mis hijos hablaban de Cristiano Ronaldo: «Imagínate que hubiera anunciado que se retiraba, eso sí sería un noticia». Se han zampado la pizza y han corrido a ver la final de ‘Tu cara me suena’.

Hoy el Papa ha anunciado su renuncia. Sólo cuatro de los 265 papas que ha tenido la Iglesia católica habían renunciado antes que Benedicto XVI. El último, en 1415, fue Gregorio XII. ¡Hace casi seiscientos años! Noticia, según la Real Academia (me ha dado por consultar el diccionario últimamente), significa «noción, conocimiento» y también «contenido de una comunicación antes desconocida». Estrictamente hablando, la confesión del Papa ha sido un notición: ha guardado el secreto para sí hasta el último momento, no ha habido filtración ninguna, ha pillado a todos a contrapié. He tratado inútilmente de llamar la atención de mis hijos, pegados a la pantalla: «Estáis asistiendo a una noticia histórica. No volverá a pasar hasta 2613». No les ha impresionado. No he insistido más.

De repente, los medios tradicionales, internet y las redes han estallado. El Papa ha sido, como no podía ser menos, trending topic destacadísimo. De repente, me he acordado de lo que decía hace pocos días Alain Minc, que asegura que la red ha transformado de arriba abajo la esfera intelectual: «Ya no existe la vanguardia de la sociedad. Internet crea un gran baño democrático que anula todas las jerarquías, incluyendo a los intelectuales». ¿Cómo se generarán nuevas legitimidades? «Nadie lo sabe», le confesaba a Amelia Castilla en Babelia. ¿Para qué sirve ser trending topic? Si hoy te he visto, mañana no me acuerdo.

Mi último día en una redacción fue el día en que Benedicto XVI era elegido papa. No existía entonces Twitter, pero a su manera también fue entonces trending topic. Recuerdo bien aquellas sensaciones, todo lo que se dijo a propósito del todavía Ratzinger que ahora recupera su apellido. Salí el último, bien pasada la medianoche. Solo. De todo lo que he leído y se ha dicho esta noche sobre la renuncia de Benedicto XVI, me quedo con su perfil bajo y con esa supuesta y sonora soledad en la que venía habitando. Sí, el Papa estaba en 2005, está en 2013 y estará en lo adelante radicalmente solo. ¿Quién no lo está? ¿Quién no está aterradoramente solo en este mundo?

En la tarde noche del notición que mis hijos no han entendido, huérfano de legitimidades y rodeado de espectáculo, he echado de menos trabajar en un periódico. Pero, sobre todo, me he sentido extraña y solitariamente solidario con el Papa.

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One Response a “Solos”

  1. miguel dice:

    Vivimos tiempos extraños. Las grandes noticias se devoran tan rápidamente como saltan otras nuevas. La importancia de la misma es lo de menos, son tiempos de espectáculos, de «entretenimiento». Jamás he podido entender como los medios de comunicación claudicaron en la tarea de comunicar , para pasar a entretener. Para pasar a crecer y crecer, como última razón de ser. El otro dia vi un reportaje de la «fageda» una fábrica de yogures de la Garrotxa, y uno de los ideales de la misma era el «no crecer», parece mentira, pero el solo hecho de poder existir respondiendo a la razón por la que fueron fundados, era lo único importante.

    Por cierto esos yogures son estupendos.

    saludicos desde los sures.

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