abril 2, 2011 1

Tenemos que hablar

Por en General

Tenemos que hablar. Vaya. Mala señal. Cuando a uno le dicen “tenemos que hablar”, singularmente la mujer o la novia de uno, pero también un amigo o el jefe de turno, la cosa no pinta bien. Tampoco hablar es garantía de que nada se vaya a solucionar.

Me encuentro en el quiosco una revista distinta. En su portada blanca hay un único titular en capitulares contundentes de color magenta: “Tenemos que hablar”. Y dos cablecitos sueltos, rojo y azul, que sobresalen de un desconchado. La cojo intrigado. Es el número 1 de la publicación. Se llama ‘El Estado Mental’, nombrecito que también se las trae: un ladrillaco de 298 páginas. El interior es para leer. Artículos densos compuestos invariablemente en doble columna con grueso corondel al centro. Salpican la paginación ilustraciones autónomas a página completa, sin relación aparente con los textos, con alto contenido irónico y crítico. Y algunos ensayos en formato cómic y fotonovela (el de Juan Cavestany es fantástico).

Este tipo de revistas suele provocar en mí un rechazo inmediato. Por lo que de pretencioso tienen, habitualmente. Y porque también su sesgo es muy predecible. ¡Menuda empanada mental que va a ser esto!, me digo tras pagar el ejemplar (12 euros) y leer la presentación —mínima— en la última página: “(…) una acción artística colectiva en formato revista física que tiene como objetivo la revisión apacible del espíritu de la época de manera periódica”.

Pero la palabra “apacible” me gusta. Ha despertado en mí esta mañana una agradable sensación de bienestar. Venzo los prejuicios y me zambullo al azar en una entrevista al psiquiatra y ensayista Guillermo Rendueles. “El verdadero problema de nuestros días es la escasez de vínculos serenos, de relaciones afectivas que proporcionen tranquilidad”, afirma. ¿Qué significa estar sano mentalmente?, le pregunta el periodista. A lo que Rendueles, superando la afirmación de Freud de 1900 (“tener la capacidad para trabajar y para amar”), responde muy seguro: “Tener la capacidad para mantener las quejas y los malestares en el ámbito privado. Mucha gente se encuentra más cómoda considerándose enferma que infeliz”.

Ya han valido la pena estos 12 euros. ¡Hay tanto de qué hablar apaciblemente!

Corto anónimo. 18 minutos. Tomado de ‘Llamamiento y otros fogonazos’. Editorial Acuarela, 2001.

PD. Detrás de ‘El Estado Mental’ está Borja Casani, que dirigió la aventura de ‘El Europeo’ entre 1988 y 1997. Los 67 participantes de este primer número de ‘El Estado Mental’ sostienen económicamente la aventura editorial y no cobran por su contribución. Entre ellos, están Joan Fontcuberta, Chema Madoz, Alberto González-Vázquez, Zoé T. Vizcaíno, Gerard Mortier y Sophie Whettnall. Han coordinado la edición Iker Seisdedos, Fidel Moreno, Guillermo Paneque, Juan Luis Gallero y Pedro Portellano. El proyecto gráfico es Andrés Mengs y Adam Jorquera.

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One Response a “Tenemos que hablar”

  1. Arlene dice:

    Excelente!

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