octubre 4, 2012 0

Unplugged

Por en General

Courrier International es uno de esos lujos necesarios que hacen del mundo un lugar más habitable. Para un periodista como yo es un tesoro. Y aún más que eso en el tiempo en que vivimos, lleno de ruido, literalmente bombardeados por miles de millares de mensajes que pugnan por ganar nuestra atención.

Es curioso —o frustrante— constatar cómo en la era de la conexión perenne, cuando mayor y más fácil acceso existe a la información, peor informados estamos. Y, en última instancia, más incomunicados. No es verdad que las nuevas generaciones nos aventajen, ni que estén mejor preparadas. O quizá sí lo están y no saben sacar partido de esa ventaja. Tampoco es verdad que nuestra sociedad, enchufada veinticuatro horas, siete días por semana, discierna mejor hoy el grano de la paja. Ni siquiera es verdad que las personas demandemos accesibilidad y conectividad non-stop, como claman algunos gurús al compás de la fiebre consumista. Diría que, precisamente por eso, a la altura de finales de 2012, la humanidad vive envuelta en una niebla contagiosa y que pide a gritos desenchufarse.

Courrier International es un lujo porque se ha desenchufado primero y te invita ahora a desenchufarte. Uno encuentra agradecido en Courrier historias que conmueven contadas por otros, muy lejos, pero que en el fondo son las mismas que tienen lugar en tu barrio porque todos, absolutamente todos en este planeta compartimos los mismos afanes, tan elementales y por eso mismo difíciles. Con Courrier, como con National Geographic, como con XXI, es más fácil compadecerse, padecer con, que es un divino verbo humano; con Courrier es posible recuperar ese indispensable y faltante hoy sentido de la aventura, el de cuando en el mundo quedaban aún rincones por descubrir. En realidad, aún los hay. ¡Tantísimos! Todo depende de la mirada. O de la escucha.

Hemos tenido el privilegio de trabajar con Courrier International estos últimos meses. Nuestras propuestas tanto para la revista impresa como para su edición digital han buscado únicamente, con modestia y profundo respeto, vehicular mejor el riquísimo patrimonio periodístico que atesoran cada semana sus páginas. Gracias a Courrier hemos podido constatar una vez más que el secreto de este maravilloso oficio poco tiene que ver con la carpintería o con los aires de grandeza y sí todo con el milagro de que amanezca cada día y poder así contar cómo cada cual, en cualquier lugar, de cualquier manera, procura salir adelante lo mejor que puede.

PD. La imagen superior del post está tomada en el interior de la redacción de Courrier International en París. Corresponde a una de sus numerosas campañas de promoción en más de 30 años de trayectoria, todas ellas ancladas en una irrenunciable convicción periodística. Las dos imágenes que veis sobre estas líneas están tomadas hoy en el centro de París: muppies y quioscos han amanecido empapelados con la portada de Courrier International que marca el comienzo de una nueva etapa: cambios gráficos que son consecuencia de una profunda reformulación estratégica, editorial y organizativa.

PD2. Podéis ver aquí el vídeo preparado por Courrier para explicar cómo se ha cocinado y preparado el lanzamiento. Quien inicia las explicaciones es Eric Chol, su director. También, podéis encontrar más detalles en este link dentro del sitio web de Courrier: http://www.courrierinternational.com/article/2012/10/04/un-nouveau-look-pour-courrier-international

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